La Airef alerta de que salir del brazo corrector de Bruselas exigirá mayores recortes

El Presupuesto habría sido restrictivo si España hubiera bajado ya su déficit al 3%

Escrivá critica que los ayuntamientos acumulen superávit cuando las autonomías no cubren el gasto en dependencia

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El presidente de la Airef, José Luis Escrivá, en el Congreso de los Diputados. EL PAÍS

España lleva una década bajo la supervisión de Bruselas a través del llamado procedimiento de déficit excesivo, que se activó cuando los números rojos superaron el umbral del 3% del PIB que establece el Pacto de Estabilidad de la UE. España estuvo a un paso en 2017 de bajar de ese nivel. Se quedó en el 3,1%. Una diferencia mínima que sugiere que el Ejecutivo habría podido abandonar si hubiera tenido voluntad el procedimiento de déficit excesivo. Aunque pueda resultar extraño, haber cumplido el año pasado el pacto de estabilidad hubiera resultado contraproducente.

Así lo ha explicado hoy el presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), José Luis Escrivá, en su comparecencia en la Comisión de Presupuestos del Congreso. En su intervención, ha señalado que si España no estuviera bajo el brazo corrector de la UE, el límite de incremento del gasto para este año se fijaría según los parámetros europeos y se limitaría al 0,8% en lugar del 2,4% que establece la regla de gasto nacional. Ello obligaría a aprobar unos Presupuestos muy restrictivos. Impediría medidas como el aumento de las pensiones o exigiría recortes drásticos en otras partidas para mantener la subida de las prestaciones por jubilación o el alza salarial de los funcionarios.

Escrivá alertó de que España saldrá con toda seguridad del procedimiento de déficit excesivo este año y ello supondrá que la regla de gasto se calculará con los parámetros comunitarios. "Ojo a lo que nos viene", avisó. Hay diversos factores que juegan en contra de España. El hecho de que la deuda pública se encuentre muy lejos del objetivo del 60% del PIB es uno de los elementos que pesan para que Bruselas exige una moderación más acusada del gasto público. Por otra parte, la Comisión Europea entiende que España ya está en un ciclo alcista y por ello también exige que se acelere la reducción del déficit hasta llegar al objetivo a medio plazo del 0,5%. 

Escrivá también destacó que la regla de gasto europea incluye las pensiones. Teniendo en cuenta que es una partida que aumenta a ritmos del 4%, España debería compensar la subida de las prestaciones con recortes en otras áreas.

"Es importante que exista una interlocución con las autoridades comunitarias para que se tenga en cuenta que la métrica europea casa mal con la realidad que conocemos aquí", defendió Escrivá, que rechazó que la aplicación de una regla de gasto tan estricta como la que resulta de los parámetros europeos fuera positiva para España.

El presidente de la Airef señaló que es urgente replantear el reparto del déficit entre los subsectores de la Administración. El objetivo de estabilidad para los ayuntamientos es del 0%, aunque todo apunta que volverán a registrar un superávit en torno al 0,6%. La Ley de Estabilidad impide que se establezcan objetivos de estabilidad con superávit y ello genera el sobrecumplimiento municipal, que sirve para paliar los desvíos de la Administración central y de la Seguridad Social.

Escrivá apuntó que tiene poco sentido que los municipios registren un superávit de 7.000 millones cuando hay 300.000 personas que están pendientes de recibir de las comunidades autónomas la ayuda en dependencia por un importe total de 3.000 millones. Mietras existen necesidades sociales, los entes locales acumulan dinero en el banco y cerrarán este año con casi 30.000 millones en depósitos. El hecho de contar con ingresos menos vinculados al ciclo económico y tener muy acotadas sus competencias y sus posibilidades de incrementar el gasto son los factores que explican la buena salud de los municipios.

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