El Supremo condena a 13 años y 300 millones de multa al ‘Madoff español’

El caso es una de las mayores estafas piramidales de España y afectó a 186.000 personas

El exresponable de Finanzas Forex cometió estafa, blanqueo, falsificación y asociación ilícita

Germán Cardona.
Germán Cardona.

El exresponsable de Finanzas Forex, Germán Cardona, conocido como el Madoff español, irá a la cárcel. El Tribunal Supremo acaba de imponerle una pena de 13 años y tres meses de prisión, así como una multa de 300 millones de euros, como responsable de una de las mayores estafas piramidales orquestadas en España.

El alto tribunal considera probado que el condenado defraudó 390 millones de euros a 186.000 personas entre 2007 y 2010 a través de un esquema fraudulento que aprovechaba el dinero captado para la inversión en divisas para desviarlo a un entramado societario que lo desviaba, entre otros destinos, a paraísos fiscales, en beneficio de los acusados.

El fallo, que confirma la sentencia que ya impuso la Audiencia Nacional, encuentra culpable a Cardona de los delitos de asociación ilícita, delito continuado de estafa agravado, en concurso ideal con un delito continuado de falsificación en documento mercantil, y delito de blanqueo de capitales.

La Sala de lo Penal también confirma la pena de tres años de prisión, y 900.000 euros de multa, a la compañera sentimental de Cardona, Lina María Mantilla, por blanqueo de capitales y asociación ilícita.

El Supremo ha desestimado el recurso de casación de los condenados contra la sentencia de la Audiencia Nacional que en su día acordó el decomiso de los bienes incautados y la disolución de la mercantil de nacionalidad panameña Evolution Market Group Inc. 

El Supremo considera probado que Cardona y Mantilla organizaron un sistema defraudatorio a través de internet que afectó a miles de personas en todo el mundo prometiendo importantes rendimientos a los inversores en divisas.

No existía, sin embargo, actividad comercial o financiera real, siendo el destino del dinero de los nuevos inversores pagar parte de los supuestos beneficios a los más antiguos, si bien siempre en cantidades “ridículas” puesto que el grueso iba a parar al bolsillo de los condenados.

Como parte de su estrategia, los condenados llevaron a cabo una agresiva y engañosa campaña publicitaria tanto en internet como ofreciéndose a los interesados en convenciones y reuniones en las que prometían de un 20% a un 40% de retorno mensual.

Normas