El Estado pagará menos en intereses de la deuda: 31.547 millones

La deuda pública caerá al 97% del PIB

El Tesoro tiene previsto emisiones netas de 40.0000 millones de euros, un 11,1% menos

Monitor en la Bolsa de Madrid que muestra  la prima de riesgo de España
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La deuda pública continuará la tendencia iniciada en 2014 y como se recoge en los Presupuestos Generales del Estado concluirá el ejercicio en curso en el 97% del PIB, frente al 98,3% del cierre de 2017. De acuerdo a estas previsiones, la deuda del conjunto de las Administraciones es Públicas se situará “claramente por debajo del objetivo asumido en el Consejo de Ministros por el que se estableció el techo de gasto para 2018 y que lo fijó en el 97,5%”, recoge el libro amarillo.

Los tipos de interés de las nuevas emisiones han venido registrando una caída paulatina desde 2015, algo que ha contribuido a rebajar la factura del Estado. De cara a 2018 el Ejecutivo prevé el pago de los intereses de la deuda alcance los 31.547 millones, cifra que equivale al 2,6% del PIB. En 2017, la carga de los intereses se rebajó en un 8,8% respecto a lo contenido en los Presupuestos de ese año. Que se repita este año parece más complicado porque los niveles son ya muy bajos y porque los tipos repuntarán previsiblemente ante el proceso de normalización monetaria.

En los primeros meses del año el coste de medio de las emisiones ha subido dese el 0,62% en que cerró 2017 al 1,15% de finales de febrero. Es de prever que a lo largo del presente ejercicio se mantenga esta tendencia fruto del proceso de normalización monetaria en que entra de la zona euro. El incremento de las rentabilidades en el mercado secundario será una de estas señales. Aunque en los primeros meses de 2018 la rentabilidad de la deuda española se ha visto favorecida por las mejoras de las calificaciones de Fitch y S&P -el bono a diez años ha pasado del 1,57% al 1,18% actual- el Gobierno estima que conforme el BCE anuncie un endurecimiento de las políticas monetarias, las rentabilidades tomen la senda alcista y el bono con vencimiento en 2028 concluya en el 1,6%. Esto sumado a los nuevos instrumentos de financiación que hacen hincapié en la ampliación de la vida media de la deuda explican estos incrementos.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha remarcado que los inversores internacionales, principales compradores de las emisiones, confían en las políticas puestas en marcha y aunque los intereses de la deuda subirán lo importante es que la porción de tarta que presenta esta factura no sea más grande. "España está mucho mejor preparada que en 2008 para hacer frente a cualquier shock del mercado. Además, está siendo reconocida por los inversores aun cuando la deuda continúa en máximos históricos", afirmó el responsable de Hacienda.

Como viene siendo una tendencia desde que el Estado empezara a cobrar por la deuda a corto plazo en abril de 2015, para este año las letras del Tesoro aportarán financiación neta negativa por importe de 5.000 millones mientras que los bonos y obligaciones del Estado junto al resto de deuda en euro y otras divisas constituirá la financiación neta positiva para cubrir las necesidades de financiación neta previstas. Dentro de estas se incluyen el préstamo que el Estado va a conceder a la Seguridad Social por importe de 15.164 millones, medida ya anunciada en la presentación de la Estrategia del Tesoro el pasado enero. Sumando la cuantía que se destinarán a la Seguridad Social para garantizar el futuro de las pensiones, el Tesoro tiene previsto unas necesidades de financiación (emisiones netas) de 40.0000 millones de euros, un 11,1% menos que un año antes.

De la suma de la financiación neta y las amortizaciones se derivan unas emisiones brutas del Tesoro de 215.327 millones de euros, un 8% por debajo de las registradas en un año antes. La totalidad de las emisiones se concentran en letras, bonos y obligaciones. No obstante, se deja la puerta abierta a completarla con emisiones de otras deudas o divisas en función de las oportunidades que ofrezcan los mercados.

Siguiendo la estrategia del Tesoro de alargar la vida media de la deuda en circulación, el grueso de las emisiones se concentrará en bonos y obligaciones (el 88,7% del total) frente al 7,3% que representan las letras. Lejos queda 2011 cuando las dificultades del Estado para captar dinero obligaron al Tesoro a recurrir a las letras para hacer frente a las necesidades de financiación. Gracias a esto, se prevé que al cierre de 2018 la vida media de la cartera de deuda se sitúa entre los 7,4 y 7,5 años, frente a los 7,13 de cierre de diciembre de 2017.

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