Los egos frenan un nuevo Gobierno en Italia

La Liga y el 5 Estrellas coinciden en sus políticas, pero sus líderes quieren mandar

Luigi Di Maio y Roberto Fico –elegido presidente del Congreso–, ambos del Movimiento Cinco Estrellas, el pasado viernes en la cámara baja italiana.
Luigi Di Maio y Roberto Fico –elegido presidente del Congreso–, ambos del Movimiento Cinco Estrellas, el pasado viernes en la cámara baja italiana.

El ego es la principal barrera para que haya un gobierno radical en Italia. El acuerdo entre la Liga (ex Liga Norte) y el Movimiento 5 Estrellas para elegir a los presidentes del parlamento demuestra que los dos partidos rebeldes pueden trabajar juntos. La cuestión es si pueden ponerse de acuerdo sobre quién dirigiría una coalición.

Las elecciones dieron grandes victorias al 5 Estrellas y la Liga. Suman suficientes escaños para tener mayoría, pero el 5 Estrellas se resiste a trabajar con Forza Italia, de Berlusconi, el principal aliado de la Liga en una coalición de centroderecha que obtuvo el 37% de los votos. Y el líder de la Liga, Matteo Salvini, que a sus 45 años ya es un político experimentado, no quiere arriesgarse a pasar a un segundo plano.

Por el lado político, la Liga y el 5 Estrellas están suficientemente cerca. Ambos se han comprometido a reformar el sistema de pensiones y a limitar la inmigración. También quieren recortar el gasto en salarios y pensiones de los parlamentarios. Hay puntos en disputa: la Liga quiere recortar los impuestos a través de un gravamen fijo, mientras que el 5 Estrellas respalda una renta básica. Sin embargo, la Liga probablemente aceptarí mayores prestaciones por desempleo, siempre y cuando los pequeños empresarios paguen menos impuestos.

Al final, todo dependerá de las personalidades. Ni Salvini ni el candidato del 5 Estrellas, el exazafato de estadios de fútbol Luigi Di Maio, de 31 años, querrán renunciar a liderar el país. Pero Di Maio también tiene motivos para llegar a un acuerdo: el reglamento de su partido dicta que su actual mandato será el último.

Una coalición radical reavivaría la preocupación por el compromiso de Italia con las exigencias fiscales de la UE y pondría a prueba las relaciones de la zona euro. Tras las elecciones italianas, Clemens Fuest, director del think tank alemán Ifo, pidió normas que permitieran a los países abandonar la moneda única. Es probable que los Estados del norte de la UE presionen con más fuerza para limitar las tenencias de deuda soberana de los bancos. Esto puede hacer que los inversores en bonos exijan mayores rendimientos para mantener deuda italiana. Si un Gobierno radical toma el poder, no será un camino de rosas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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