La Allandesa, la cuna del pote asturiano

Los hosteleros de Cangas del Narcea elevan a los altares la receta que quitó el hambre en Asturias

pote
Pote ganador del concurso al mejor pote asturiano, del restaurante La Nueva Allandesa.
Cangas del Narcea

La fama la tiene la fabada, pero si hay un plato que es representativo de la cocina asturiana es el pote. El rastro sobre su origen se recoge en el Diccionario de cocina y gastronomía de Asturias, de Eduardo Méndez Riestra, y se remonta a la Edad Media. El pote se cocinaba en los fogones de los hogares, de hecho toma el nombre del recipiente en el que se guisaba, aunque se cree que su consumo data de mucho tiempo más atrás. En aquella época era un caldo espeso con harina o legumbre en el que se cocía la verdura u hortaliza más abundante: berzas o nabos, y algún embutido. Con el tiempo, una de esas combinaciones derivó en la actual fabada, emblema de la gastronomía asturiana, y el pote asturiano añadió como ingrediente la patata.

Con el fin de elevar este humilde plato a los altares, acaba de celebrarse esta semana en el Parador del Monasterio de Corias, por iniciativa de la organización de la Junta Local de Hostelería de Cangas del Narcea, un concurso en busca del mejor pote asturiano, en el que han participado más de 80 restaurantes de toda España.

Propuesta de pote de Casa Emburria y Casa Lula (segundo puesto).
Propuesta de pote de Casa Emburria y Casa Lula (segundo puesto).

Durante un mes, más de 4.000 personas han emitido su voto, superando las 20.000 valoraciones sobre el sabor, el compango, así como la integración de la faba, que siempre ha de ser discreta, en la receta.

Un jurado, del que formaba parte CincoDías, concluyó que el mejor pote asturiano se come en La Nueva Allandesa, la tradicional casa de comidas de Pola de Allande. Allí trabajan dos guisanderas, Geli Lacera, la jefa de cocina con más de tres décadas en los fogones, y Avelina Menéndez, con 25 años de experiencia.

Propuesta de pote de Sidrería Swiss (en el tercer puesto).
Propuesta de pote de Sidrería Swiss (en el tercer puesto).

El secreto de un buen pote está en el embutido, que sea casero, unas buenas berzas, un buen caldo hecho con la carne del cerdo, un fuego medio y mucho cariño”, explica Lacera, que asegura que el pote asturiano es al gran olvidado de la gastronomía del Principado. “Quitó mucha hambre”, afirma. El segundo puesto, y con una décima de diferencia con el ganador, fue para El Crucero, la propuesta que presentaron conjuntamente las cocineras de dos restaurantes de esta localidad del concejo de Tineo, Casa Emburria y Casa Lula, de cuyas cocinas se ocupan respectivamente Mayte Álvarez y Ángela Pérez. “Para hacer un buen pote se necesita mimo y buen producto”.

El bronce se lo llevó la Sidrería Suiss, de Cangas del Narcea.

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