La marcha de Unilever será un golpe para May y para la Bolsa de Londres

La elección de Rotterdam como sede única también puede robar al FTSE 100 uno de sus mayores miembros

Sede de Unilever en Londres (Reino Unido).
Sede de Unilever en Londres (Reino Unido).

La marcha de Unilever es un doble revés para Londres. El fabricante de los jabones Dove ha elegido Rotterdam como sede única en perjuicio de la capital británica, en el marco de su optimización, que también puede robar al FTSE 100 uno de sus mayores miembros.

El desmantelamiento de la dualidad de holdings tiene sentido. Una estructura más simple facilitará la creación de negocios periféricos y permitirá al grupo usar sus acciones como moneda en operaciones importantes. No obstante, la elección de Rotterdam alimentará los temores de que la empresa pretenda reforzar sus defensas tras el acercamiento de Kraft Heinz el año pasado. Las leyes holandesas se consideran más amables para las compañías que intentan protegerse de postores no deseados.

La compañía mantendrá una gran presencia en Gran Bretaña. Sus 7.300 empleados en el país mantendrán sus empleos, mientras que las dos divisiones de más rápido crecimiento de Unilever, que aportan el 60% de los ingresos, serán dirigidas desde Londres. Aún así, la decisión es un golpe para la primera ministra, Theresa May, en su lidia con las consecuencias del brexit y una victoria para su homólogo holandés, Mark Rutte, que es exempleado de Unilever, y ayudó a cambiar la decisión al eliminar un impuesto de retención sobre los dividendos que penalizaba a los inversores extranjeros.

El otro perdedor potencial es la Bolsa de Londres. Aunque Unilever mantendrá su cotización en Londres, Ámsterdam y Nueva York, será miembro del Euronext 100, que alberga otros grupos de bienes de consumo como AB InBev, L’Oreal y Heineken. Eso hace poco probable que siga en el FTSE 100. La perturbación es manejable: aunque los fondos indexados poseen aproximadamente una quinta parte del holding británico de Unilever, no todos siguen el FTSE. Sin embargo, es inu­sual que una compañía que representa el 2,4 por ciento del índice se arriesgue a abandonar su puesto.

Los accionistas de las entidades holandesa y británica de Unilever votarán el plan este año; hacen falta tres cuartas partes de los de Reino Unido para aprobarlo. En general, el reajuste debería ser bueno para los inversores. No para Londres.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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