A Renault y Nissan les costará librarse del Gobierno francés

Ghosn ha propuesto que la japonesa compre la mayor parte de la participación de París en la automotriz francesa

Carlos Ghosn, presidente de la Alianza Renault-Nissan.
Carlos Ghosn, presidente de la Alianza Renault-Nissan.

Los políticos y los financieros corporativos rara vez comparten agenda. Eso es especialmente cierto en grupos de propiedad estatal como Renault, en el que Francia y Nissan tienen sendas participaciones del 15%. Las dos empresas, presididas por Carlos Ghosn, podrían estar en otra carrera por profundizar sus lazos, pero les costará deshacerse del copiloto pesado.

Ghosn ha propuesto que Nissan compre la mayor parte de la participación de Francia en Renault. El plan, despachado como “especulación” por la Alianza, podría ser parte de una unión más amplia o simplemente un paso intermedio. Las noticias provocaron una subida de casi 1.500 millones en el valor de mercado de Renault, una señal de la posible mejora si París sancionara el plan. Sumando el 43% que tiene Renault en Nissan y el 1,5% que posee en Daimler a precios de mercado, el negocio principal de la automotriz francesa vale solo 5,7 veces el beneficio esperado en 2018 según Morgan Stanley. Volkswagen, Daimler, PSA y BMW cotizan de media a 7 veces. El descuento podría reducirse con la salida de Francia y el consiguiente riesgo de intromisión.

La esperanza es poca. El Ministerio de Finanzas dijo el miércoles que no vendería acciones a Nissan. Cualquier acuerdo requeriría probablemente muchas concesiones a París, como comprobó la constructora naval italiana Fincantieri el año pasado. Su intento de compra de la francesa STX llevó al Gobierno francés a emprender una nacionalización de emergencia. Las tres partes acabaron llegando a un acuerdo que le dio al comprador el 50% de STX más otro 1% en préstamo del Estado, que tendrá que devolverse si Fincantieri incumple sus compromisos sobre gobernabilidad, empleos y propiedad intelectual.

Es mal augurio para Ghosn, que calcula que la alianza está en camino de duplicar sus sinergias de costes anuales hasta 10.000 millones en 2022 gracias a negociaciones más duras con los proveedores y a la colaboración en nuevas tecnologías. Una fusión completa podría aportar más, pero para ello tendría que reducir empleos. Eso probablemente molestaría en Francia, otra razón para que su Gobierno rechace cualquier proposición de Ghosn.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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