La industria española se juega 7.700 millones con la guerra arancelaria

Los intercambios fuera de la UE superan los 5.600 millones en acero

La cifra se limita a 2.000 milloness en el caso del aluminio

Acero y aluminio comercio EE UU Ampliar foto

Qué se juega la economía española con el anuncio de Trump de imponer aranceles al acero y al aluminio? El impacto directo, si se atiende a los datos de exportaciones de la Secretaría de Estado de Comercio, es residual, ya que el porcentaje de ventas a EE UU es mínimo. Sin embargo, las repercusiones pueden ser mucho más importantes, ya que si finalmente EE UU cumple la amenaza de imponer tarifas a las compras de estos dos bienes, el primer impacto será un encarecimiento generalizado de las ventas españolas a EE UU, en primera instancia, y posteriormente, un segundo impacto será el encarecimiento de las compras al resto de países de fuera de la UE. Una gran mayoría de naciones también ha amenazado con la imposición de aranceles para jugar con las mismas reglas. De este modo, los productores de acero y aluminio españoles tan solo se librarán de subidas de precios en el mercado europeo, en el que no se van a imponer tarifas adicionales a las ventas.

De esta manera, la suma de lo que España intercambia de acero y aluminio fuera de la UE y que puede verse expuesto por la proliferación de aranceles alcanzó 7.654 millones de euros en 2017. La preocupación en el sector es clara. La patronal siderurgia Unesid emitió ayer un comunicado en el que se muestra favorable al comercio libre y con reglas equilibradas. “Las medidas proteccionistas van contra estos principios”, avisa. La patronal dio ayer cifras sobre el peso del sector. La producción de acero bruto en España creció un 5,7% en2017, hasta los 14,4 millones de toneladas. Andrés Barceló, director general de Unesid calificó el pasado ejercicio como positivo, en el que la recuperación del mercado español fue de la mano de un entorno internacional favorable, que ahora se puede truncar por por el auge proteccionista.

El impacto proteccionista sobre las empresas españolas podría ser más relevante si la tentación de imponer tarifas se extiende a los bienes más importantes de la balanza comercial. La suma de exportaciones y e importaciones alcanzan los 578.000 millones de euros y hay dos subsectores que destacan: los bienes de equipo, con 121.000 millones (un 21% del total), seguidos por la automoción, con 84.257 millones, (un 14,5%). Y parece que el siguiente sector en el punto de mira de Trump es, precisamente, el de la automoción, si se tiene en cuenta su anuncio hecho en Twitter. “Si la UE quiere aumentar sus barreras ya enormes sobre las empresas estadounidenses que hacen negocio allí, aplicaremos un impuesto sobre los coches que se venden en EE UU. Ellos ya hacen imposible las ventas de nuestros automóviles allí”, remarcó. La guerra comercial está servida.

Parece que el siguiente sector en el punto de mira podría ser el de la automoción, si se tiene en cuenta el anuncio hecho en la red social Twitter por parte del presidente de EE UU sobre el gran desequilibrio comercial que existe en EE UU. “Si la UE quiere aumentar aún más sus aranceles y barreras ya enormes sobre las empresas estadounidenses que hacen negocio allí, simplemente aplicaremos un impuesto sobre los coches que se venden libremente en EE UU. Ellos ya hacen imposible las ventas de nuestros automóviles allí”, remarcaba en las redes sociales. Si la amenaza se convierte en realidad, el impacto recaería sobre el 15% del comercio español, aunque el 80,2% tiene como origen y destino la UE.

Canadá y México: menos libertad comercial por aranceles

Habrá aranceles al acero y aluminio que EE UU compra a otros países. Ese fue el mensaje claro que mandó el viernes presidente Donald Trump para tratar de recuperar en su agenda el mensaje proteccionistas que le aupó a la Casa Blanca. Apenas tres días después cambió el mensaje, indicando a las empresas de Canadá y México que no se verían afectadas por ese arancel, siempre y cuando se logre “un nuevo y justo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)”, actualmente en negociación, y que liberaliza los intercambios comerciales entre EE UU, Canadá y México.

“Tenemos grandes déficit comerciales con México y Canadá y eso muestra que ha sido un mal acuerdo para EE UU, con enormes deslocalizaciones de empresas y trabajos. Los aranceles al acero y aluminio solo se quitarán si se firma un nuevo y justo TLCAN”, remarcó en Twitter el mismo día que se iniciaba en Ciudad de México la última ronda de conversaciones, con la presencia de los jefe negociadores de los tres países.

Este argumento fue el que utilizó Trump durante la campaña electoral de 2015, en el que acusó a los países a los que compraba bienes EE UU como los responsables de la pérdida de puestos de trabajo en EE UU y la deslocalización de las empresas hacia destinos más baratos. La clasificación no ha variado: el déficit comercial con China se elevó a finales de 2017 a 305.000 millones de euros, seguido de México (57.800), Japón (55.890) y Alemania (52.200). Los mayores superávit los tiene con Hong Kong (26.400 millones), Holanda (19.970) y Emiratos Árabes Unidos (12.754).

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