Fiebre compradora en España, ¿cuáles serán las próximas operaciones corporativas?

Las fusiones y adquisiciones cobran una intensidad no vista desde antes de la crisis, con 10.500 millones de euros este año

El sector energético, pese a la incertidumbre regulatoria, y el inmobiliario concentran las transacciones, que irán a más

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España está viviendo un momento efervescente en operaciones corporativas. La intensidad con que ha comenzado el año en materia de fusiones y adquisiciones a nivel global –con un volumen acumulado en solo dos meses de 506.000 millones de euros, la mayor cifra desde el año 2000, según datos de Dealogic– tiene una clara réplica en el mercado español. El bajo coste de financiación continúa alentando a los compradores a invertir, en una tendencia que se prolonga desde el año anterior. A esto se suman las favorables perspectivas de crecimiento de la economía española, la abundante liquidez de los fondos de capital riesgo –además del punto de madurez que ya han alcanzado las inversiones hechas años atrás– y el buen grado de saneamiento alcanzado por las compañías españolas tras la crisis, que les permite por un lado comenzar a plantearse el crecimiento con compras y, por otro lado, las hace más atractivas desde el punto de vista del comprador. En definitiva, y según apuntan fuentes financieras, para este año se esperan más operaciones y de más calado.

“Las condiciones de mercado siguen siendo propicias para mantener los elevados volúmenes de operaciones corporativas observados en 2017: crecimiento económico moderado y estable, costes de financiación muy reducidos y confianza alta de los equipos directivos. En muchos casos, observamos una reacción positiva en los precios de la acción de las compañías compradoras”, resume Olaf Díaz-Pintado, Socio-Director General de Goldman Sachs en España.

“El mercado está muy caliente. Estamos en unos niveles de actividad parecidos a los de 2006 y 2007, con la diferencia de que las operaciones de ahora se hacen con más profundidad de análisis y asumiendo menos deuda”, añade Jorge Riopérez, socio responsable de Corporate Finance de KPMG. Y la crisis política en Cataluña tampoco es un obstáculo, a menos que se trate de operaciones sobre activos concentrados en la región.

La venta del 20% de Gas Natural por Repsol a CVC y Alba, la del negocio de termosolares de Acciona al fondo británico Contour Global, la fusión de Colonial y Axiare o la opa lanzada por Brookfield sobre Saeta Yield son solo algunos ejemplos de la fiebre corporativa con que ha comenzado el año y que tiene como claros protagonistas al capital riesgo y los fondos de inversión. La gran excepción a esta tendencia son las opas lanzadas sobre Abertis por Atlantia y ACS, de carácter industrial.

“Hay un gran interés de inversores extranjeros por invertir en España. El tipo de inversor que vemos más activo tiene sobre todo un perfil muy financiero”, señala Jorge Ramos, managing director en España y responsable de infraestructura en Europa de Citi. De hecho, los fondos de capital riesgo están teniendo un claro protagonismo en las operaciones corporativas y van a ser detonante de nuevas transacciones. “Hay más dinero que nunca en el private equity pujando por invertir y esa presión va a acelerar las operaciones”, advierte Riopérez.

En el horizonte está la desinversión pendiente de CVC en Cortefiel, la de Advent en el grupo de explosivos Maxam, la de Cerberus en Renovalia o la de Goldman Sachs en Redexis Gas. “Hay un grupo importante de private equity cuyas inversiones han madurado y les toca rotar activos, están tanteando el mercado”, explica Yoko Takagi, del bufete estadounidense White & Case, que apunta también a otro elemento de peso en la fiebre corporativa, en especial en el sector energético. “Las utilities están obligadas a moverse. Se está abriendo una nueva etapa en la que apostar por el crecimiento con compras para crear valor”, añade Takagi. Una tendencia que explica las últimas ventas de Repsol y Acciona.

Ebullición en energía y ladrillo

El sector energético está siendo especialmente activo en operaciones corporativas en este inicio de año y las previsiones apuntan a que habrá más transacciones en los próximos meses, incluso a pesar de la reciente incertidumbre regulatoria que semanas atrás castigó las cotizaciones bursátiles. “En el sector energético anticipamos bastante actividad. Tenemos la percepción de que los inversores internacionales tienen confianza en el marco legal actual y continuarán haciendo inversiones”, sostiene Manuel Echenique, socio de fusiones y adquisiciones de Uría y Menéndez.

El grueso de la inversión que llega a España es financiera, no industrial, sin que la crisis política por Cataluña sea un obstáculo

“Esperamos ver más operaciones en este sector durante este año, a pesar del continuo debate sobre la regulación y el modelo energético”, añade Jorge Ramos, de Citi. Así, al calor de las últimas ventas de Acciona y Repsol, el foco se pone ahora en la venta de Renovalia y de Redexis.
La energía está concentrando las operaciones de mayor volumen, pero en el sector inmobiliario hay una ebullición constante, desde el goteo incesante de socimis que salen al MAB, a la venta continua de carteras de crédito a promotores, grandes salidas a Bolsa como la de Metrovacesa, los preparativos para su début de Vía Célere y Haya Real State, la opa de Colonial sobre Axiare –inicio de la concentración que muchos prevén en las socimis– o las ventas de grandes carteras de activos, como la realizada por Santander a Blackstone tras la compra de Popular o la de BBVA a Cerberus.

“El sector inmobiliario está tremendamente activo y aún hay en cartera gran cantidad de operaciones, con mucho apetito por parte de los inversores”, señalan desde un banco de inversión, donde prevén que Bankia, CaixaBank y Sabadell también puedan emular a Santander y vender su cartera de activos inmobiliarios. La efervescencia en el ladrillo es tal que comienza a despertar recelos de cara al medio plazo. “Las operaciones previstas saldrán adelante, me preocupa la venta final de esas carteras, cuál será el ritmo de venta de viviendas en 3 ó 5 años”, apuntan fuentes del sector. Desde White & Case advierten que “en el segmento de socimis se están pagando múltiplos muy altos y se trata de inversiones que hay que recuperar en el medio plazo”.

Otro de los sectores en los que se prevé actividad corporativa en los próximos meses es el de la distribución y el consumo. La salida a Bolsa de Cortefiel o la venta de Bimba y Lola son solo algunos ejemplos. Y los generosos precios de venta que se piden tampoco son un obstáculo. “Son un poco altos pero se acaba encontrando la fórmula financiera para cerrar la operación”, explican desde un bufete. “Hay empresas sólidas que han reducido mucho su deuda, están poco apalancadas y cobran atractivo para ser objeto de una opa”, augura Francisco Carmona, director general de Unicredit en España.

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