La quiebra de ABLV pone en cuestión el sistema bancario letón

El coste para los contribuyentes locales será limitado, pero será más difícil contener las consecuencias globales

Sede principal de ABLV en Riga (Letonia).
Sede principal de ABLV en Riga (Letonia).

La quiebra de un banco letón plantea una pregunta de 8.000 millones de euros para el sistema financiero del país. Esa es la cantidad que los extranjeros han depositado en los prestamistas de la nación báltica, que equivale en torno al 30% de su PIB. ABLV, el tercer banco más grande del país, va a entrar en liquidación después de que los reguladores de EE UU lo acusaran de lavar dinero. El coste para los contribuyentes locales será limitado, pero será más difícil contener las consecuencias para el sistema bancario en general.

Aparentemente, la entidad parecía sólida. Sus ratios de capital y rentabilidad estaban en línea con las mejores prácticas de Europa, y tenía una gran liquidez. Pero después de que el Tesoro de EE UU lo señalara como receptor de financiación ilícita, perdió en torno a una quinta parte de los 2.700 millones de su base de depósitos en una semana. El sábado, el BCE declaró que era probable que quebrara.

ABLV, que controla el 13% de los activos y depósitos bancarios de Letonia, será liquidado conforme a las leyes locales, dice el BCE. Las autoridades letonas, tras otro doloroso rescate en 2008, no quieren usar el dinero de los contribuyentes. Podría evitarse: pagar los depósitos de hasta 100.000 euros, que están garantizados por la legislación de la UE, debería costar 470 millones, dicen los reguladores locales. A finales de septiembre, ABLV tenía unos 3.600 millones de activos en su balance, incluidos 600 millones en efectivo o equivalentes, 800 millones en valores y unos 1.000 millones en préstamos.

Pero eso no es lo fundamental. Pese a la persistente evidencia de que el compliance de los bancos bálticos deja mucho que desear, los reguladores locales y el BCE parecen haberse visto sorprendidos por la caída de ABLV. Eso aumenta el riesgo de contagio a otros bancos locales que también han financiado su negocio con fondos offshore de vecinos ricos de habla rusa. Puede que los depositantes y contrapartes extranjeros voten con los pies. Incluso si las autoridades letonas impulsan un saneamiento largamente esperado, la pregunta es cuántos de los 8.000 millones de los depósitos de extranjeros quedarán cuando todo haya acabado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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