La banca española se apunta al ‘coworking’

Los banqueros aparcan el coche para ir al trabajo en transporte público (bueno, algunos)

La banca se apunta al 'coworking'
Un grupo de profesionales durante una reunión de trabajo. Getty

La crisis bancaria ha cambiado por completo el mapa financiero europeo y en particular español. De un total de 56 entidades que existían en 2007 se han pasado a 14 en España, incluyendo a Cajamar (eso sí, hay un amplio grupo de pequeñas cajas rurales o cooperativas, pero que, excluyendo a la firma de origen almeriense, no llegan al 5% de cuota de mercado). Pero parece que es la digitalización de la economía en su conjunto, con su consiguiente cambio, lo que está modificando radicalmente a la banca. Es su auténtica reinvención.

La tecnología no solo ha dado un giro a la relación de las entidades con sus clientes, o a los hábitos de estos con su entidad habitual, también ha modificado la forma de hacer banca desde justo su corazón, los servicios centrales, y desde sus protagonistas, la plantilla de estas firmas y de sus cúpulas.

Ahora los grandes bancos se apuntan al teletrabajo. Ofrecen esta fórmula de trabajo para una para parte de sus plantillas, la que desarrolla su trabajo en los servicios centrales. Es un acuerdo mutuo entre el empleado y la institución.

A esta fórmula, iniciada en el sector por Banco Santander en 2015 y a la que denominó flexiworking, se le ha dado una vuelta de tuerca. El teletrabajo ha pasado así de ser una iniciativa para mejorar la productividad del trabajador al gestionar su horario a ser una vía para ahorrar costes al incorporar el coworking en el proyecto. Y es que la banca ha visto que también puede aprovechar los espacios y reducir su factura de costes vía alquileres de espacios comunes que aligeren los gastos.

Este es el caso de Banco Sabadell, que ha decidido poner en marcha, de momento en TSB, su filial de Reino Unido, el denominado coworking o espacios compartidos para empleados en los que disponen de todo lo necesario para llevar a cabo su trabajo. La idea es alquilar espacios bajo esta fórmula de coworking para personal de los servicios centrales, lo que supone ya un ahorro para el banco. A ello se suma que la dirección de la entidad ofrece a sus empleados trabajar dos días a la semana desde sus casas. De esta forma, el banco se ahorra varios metros cuadrados de alquiler, justo los correspondientes a las mesas de los empleados apuntados al teletrabajo.

Sabadell ya puso en marcha en España el teletrabajo como prueba piloto para 5.000 empleados, y la fórmula parece que ha sido positiva para la entidad, cuyos cálculos apuntaban a una mejora de la productividad entre el 5% al 10% para los empleados que se apuntan al flexiworking.

La expansión internacional que tan buenos resultados dio a la banca ha quedado aparcada sine die

Pero la cúpula de la filial británica de Sabadell ha innovado más. Una parte de sus directivos españoles trasladados a Reino Unido han decidido trasladarse diariamente desde sus respectivos hogares a la sede del banco en transporte público o incluso andando (caminatas de más de media hora). Han renunciado al coche.

Los desesperantes atascos que sufre Londres todos los días ha sido el detonante para que los directivos de la entidad decidan hacer ejercicio diariamente al ir caminando a sus puestos de trabajo o usar el transporte público. Incluso los más altos cargos de Sabadell han utilizado el metro londinense para desplazarse, transporte no solo mucho más barato que el coche, sino también, y sobre todo, más rápido, como han comprobado estos directivos. Todo un ejemplo que no sabemos si podría repetirse en España, pero que, de momento, parece todo un cambio bienvenido de actitud. ¿Será que tras la crisis financiera los banqueros o en general los altos ejecutivos se han bajado de su pedestal? Habrá que esperar bastante tiempo para tener una respuesta.

Y cambiando de asunto. La firma estadounidense de calificaciones S&P confirmó en un informe que publicó la semana pasada el giro positivo de la banca española, aunque considera que en general aún su rentabilidad no cubre el coste de capital, en gran parte por su elevado volumen de activos improductivos. Reconoce que esta lacra inmobiliaria ha descendido en el último año con más rapidez que en ejercicios precedentes consecuencia de la venta en bloque de gran parte del ladrillo de Santander a Blackstone procedente de Banco Popular, o la de BBVA a Cerberus.

S&P mantiene que si el resto de la banca no lleva a cabo ventas en bloque de sus activos improductivos pasarán aún muchos años hasta que el sector pueda deshacerse de este ancla que hunde todavía su rentabilidad.

Sea así o no, lo cierto es que tres bancos, Sabadell, Bankia y Abanca han aprovechado la semana pasada y esta para presentar sus planes estratégicos a tres años al dar por concluida la crisis financiera.

Pese a ello, ninguna entidad parece que apueste por abrirse a nuevos mercados. La expansión internacional que tan buenos resultados en general ha dado a la banca española ha quedado aparcada sine die. Todas las instituciones solo buscan crecer en España ahora que su economía ha vuelto a recuperar músculo o reforzarse en los países en los que ya tienen presencia. Habrá que esperar a 2020, año en el que parece que ya la subida de tipos de interés será un hecho, lo que repercutirá positivamente en sus cuentas de resultados, para comprobar si la expansión a otros mercados se da por concluida y solo crecerán a través de canales digitales o recuperan su afán por descubrir nuevos mercados fuera de las fronteras nacionales, algo en lo que Santander y BBVA tienen gran experiencia. No así CaixaBank, Bankia (culpa de su nacionalización) o Sabadell.

Este último, no obstante, ha hecho sus pinitos en Reino Unido con TSB, y México, aunque en este último país su presencia es muy pequeña. Y en su plan estratégico 2018 a 2020 no figura su expansión internacional.

Por cierto, los banqueros españoles no creen que el nombramiento de Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) pueda influir en la regulación bancaria. Otra cosa es en la política monetaria.

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