El extraño paso para atrás de Fainé

La salida del banquero de Gas Natural provoca toda clase de especulaciones

Fuentes económicas afirman que el empresario seguirá con el resto de sus cargos

dimisión
Isidro Fainé, expresidente ejecutivo de Gas Natural.

E l lunes de la semana pasada, 5 de febrero, Isidro Fainé, presidente ejecutivo de Gas Natural, de la Fundación La Caixa y de su holding Criteria, sorprendía a los mercados y prácticamente a todo el sector económico con la confirmación de su dimisión como número uno de la gasista española. Apenas llevaba un año y medio en el cargo que tanto había ansiado en el pasado –fue nombrado presidente de Gas Natural Fenosa el pasado 21 de febrero–.

Fuentes cercanas a la Fundación Bancaria La Caixa, máxima accionista de la compañía con el 34% de su capital a través de Criteria, se apresuraban a declarar que Isidro Fainé “promueve el relevo” por “coherencia y por generosidad”. Sin embargo, desde hacía ya unos meses, los rumores sobre las relaciones entre el que fue, y puede que siga siendo, uno de los ejecutivos más poderoso de España con el Gobierno habían comenzado a deteriorarse se deslizaban por los círculos financieros y políticos del país. Y la noticia de su salida de Gas Natural no hizo más que acrecentar estas especulaciones.

Nadie entendía cómo el presidente de una de las principales compañías de un país podía dejar su cargo solo un año y medio después de asumirlo, y nombrar a su sucesor, Francisco Reynés, responsable hasta el lunes pasado de Abertis, cuando la firma que abandona está inmersa en una guerra de opas entre Atlantia y ACS nada habitual en el mapa empresarial español.

La explicación la encontraron muchos en esa presión política para que Fainé, de 75 años de edad, abandonase ya los primeros planos para dar un paso atrás. Otros, sin embargo, los más cercanos al hasta el lunes presidente de la gasista, e incluso varios empresarios, mantenían que Fainé seguía contando con el total apoyo de Mariano Rajoy, aunque no descartaban que en otros círculos del Gobierno podía haberse producido algún distanciamiento, pero nunca con el presidente del Ejecutivo.

La razón de este posible distanciamiento se debería, según fuentes económicas y políticas, a la ambigüedad con la que ha manejado Fainé en particular, y La Caixa en general, el proceso independentista, sobre todo en las semanas anteriores al referéndum ilegal del 1 de octubre.

Estas fuentes aseguran que el Ejecutivo o una parte de sus miembros esperaban unas declaraciones contundentes de Fainé ante este proceso, algo que no se produjo ni antes ni después del referéndum. Además, mantienen que esperó hasta el último momento para pedir al Gobierno un decreto de urgencia que permitiera a La Caixa y todas las empresas catalanas que lo quisieran poder cambiar su sede sin necesidad de convocar una junta extraordinaria de accionistas.

Fuentes conocedoras de las decisiones del grupo empresarial aseguran que entonces nadie esperaba lo que sucedió el 1 de octubre, “ni tan siquiera el día antes”, subrayan.

En círculos financieros, en los que también ha sorprendido la salida de Fainé de Gas Natural, mantienen que con 75 años de edad es lógico que el Gobierno quiera que comience a retirarse de los consejos y demás cargos que tiene. Y recuerdan a Francisco González, quien ya ha confirmado que dejará la presidencia de BBVA en 2019, tras cumplir 75 años de edad.

Mientras, otras fuentes cercanas al directivo catalán explicaban que en estos momentos “la compañía debe afrontar un nuevo plan estratégico para la transformación de Gas Natural Fenosa hasta 2022, y Fainé entiende como la mejor opción que lo diseñe y desarrolle el nuevo equipo ejecutivo (que es quien seguirá en 2022)”.

Recuerdan que el segundo accionista de Gas Natural es el fondo Global Infrastructure Partners (GIP), que controla el 20% y que reclama desde hace meses un cambio de rumbo en la gasista. Otras fuentes recordaban, además, que Reynés era un hombre de Fainé y totalmente vinculado a La Caixa, razón por la que la mano en la sombra del veterano banquero se mantendrá. En el paso hacia atrás de Fainé de la gasista también han influido asuntos personales.

Con el nuevo plan estratégico, el hasta la semana pasada presidente conseguía, según las mismas fuentes, una renovación en la cúpula de Gas Natural, ya que Rafael Villaseca, consejero delegado de la compañía, también abandonaba su cargo, aunque en este caso la noticia era esperada. De esta forma Reynés ha pasado a asumir los cargos de Fainé y de Villaseca.

Lo cierto, reconocen otras fuentes, es que todo el proceso de los cambios se ha acelerado ya que estaba previsto que se llevaran a cabo en abril. El cambio en la cúpula de la gasista se produce justo cuando Repsol tiene previsto vender el 20% de la compañía a CVC, operación que según todas las fuentes consultadas se cerrará en un máximo de tres semanas.

Fuentes de la Fundación Bancaria La Caixa insisten en que Fainé mantendrá todos sus demás cargos, como el de presidente de la propia fundación bancaria –primera accionista de Gas Natural a través de CriteriaCaixa, que también preside–, la presidencia de la CECA, que asumió en 2010 y fue reelegido en 2016 por un periodo de seis años, y en la European Savings Banks Group (ESBG). Además, seguirá como vicepresidente de Telefónica, consejero de Suez y de The Bank of East Asia. También es vicepresidente del World Savings Banks Institute (WSBI).

Eso sí, estos cargos tienen fecha de caducidad, aunque no ahora. De momento, en marzo tiene lugar una renovación parcial del consejo de la CECA: cinco entidades (CaixaBank, Bankia, Unicaja, Liberbank y Caixa Pollença) renovarán a sus representantes al haberse cumplido el tiempo de mandato de estos consejeros, que es de seis años, y Fainé, que permanecerá en Gas Natural como presidente de honor emérito, será reelegido.

Otra noticia que ha protagonizado los titulares de la prensa, sobre todo económica, ha sido la confirmación por parte del Gobierno, y del propio Luis de Guindos, ministro de Economía, de su candidatura para ocupar la vicepresidencia del BCE.

La candidatura de Guindos, aunque esperada, no deja de sorprender por algunas cuestiones. Primero, porque el BCE ha defendido un perfil de técnico para ocupar este cargo, frente al perfil político del aún ministro. Además, Guindos ha sido en su legislatura muy crítico con las puertas giratorias.

Algunos banqueros lo han apoyado públicamente de forma incondicional, pero no todos. Pero además, el actual presidente del BCE, Mario Draghi, reprochó en 2012 al Gobierno de Rajoy, con Guindos como ministro de Economía, que hubiese actuado “de la peor manera posible” en el caso de Bankia y de “subestimar” la gravedad del problema y las necesidades de capitalización. Draghi hizo estas declaraciones en la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara.

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