El BCE considera "prematuro" cambiar su lenguaje

Las actas muestran que se debatió descartar la posibilidad de aumentar los estímulos monetarios

La institución no quiere precipitarse pese a que reconoce que la inflación mantendrá la senda alcista

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE REUTERS

El proceso de normalización monetaria en la eurozona ha dado ya sus primeros pasos, pero de momento es pronto para hablar del fin de los estímulos. Eso es lo que se desprende de las actas de la última reunión del BCE celebrada el 25 de enero. Según el documento publicado hoy, la institución debatió la posibilidad de retirar el compromiso de incrementar los estímulos monetarios si la situación económica empeora.

"Algunos miembros expresaron su preferencia de dejar de lado ese compromiso ahora que se ha reforzado la confianza de un incremento sostenido de la inflación". Sin embargo, el consejo de gobierno considera que su eliminación es "prematura" aunque insistió en la idea de que su política de comunicación se revisará en los próximos meses. El consenso del mercado espera que sea en la cita del 8 de marzo.

El departamento de análisis de ING señalan que la postura del BCE es muy cautelosa. "Con una inflación avanzando solo de manera, la persistencia en la política monetaria siguen estando justificadas. Todavía es necesario un amplio grado política monetarias ultralaxas para que aumenten las presiones inflacionarias", recogen las minutas.

Las discrepancias en el seno de la institución son de sobra conocidas por los inversores. Uno de los firmes defensores en acelerar la retirada de los estímulos es Alemania. La gran preocupación de la locomotora de Europa es que las políticas ultralaxas deriven en una inflación elevada. Los últimos datos apunta a que este indicador se situó en el 1,6% en enero, por debajo del objetivo del 2% que establece la institución. Pero mientras en Alemania los precios empiezan a recuperarse, en la eurozona estos todavía están lejos de ese 2%. En enero la inflación bajó al 1,3%, mínimos del pasado mes de julio.

Después del revuelo causado por las actas de la cita de diciembre, en esta ocasión los miembros de la institución se mostraron mucho más cautos y reiteraron que incluso cuando se ponga fin al programa de compra de activos, la política monetaria seguirá siendo acomodaticia y su evolución irá ligada al comportamiento de la inflación. Asimismo, como ya señaló el presidente del BCE en la rueda de prensa, el consejo de gobierno acordó mantener los tipos en los niveles actuales has bien pasado el fin del programa de estímulos. En opinión de ING, la postura del organismo que preside Mario Draghi sugiere un enfoque muy cauteloso hacia aumentos de tasas y la reducción del balance.

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