Los mejores ETF para comenzar a invertir

Crece el interés del particular por utilizar fondos cotizados en sus carteras

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Hasta hace poco solo los utilizaban los inversores institucionales para diversificar sus carteras, pero cada vez son más los particulares que se interesan por los fondos cotizados, o ETF, en España, siguiendo una estrategia muy consolidada en países como Estados Unidos. Allí el 50% de los usuarios de estos vehículos son inversores retail.

Un interés por parte del particular que “podría beneficiarse de un nuevo empuje debido a la implementación de Mifid 2”, explica Laure Peyranne, directora comercial de Amundi ETF, Index y Smart Beta para Iberia y Latam. Y prosigue: “Esta directiva pone un gran énfasis en la transparencia y eficiencia en costes, haciendo de los ETF una combinación perfecta para construir soluciones de inversión adaptadas a las necesidades de los clientes particulares”.

Miguel Jaureguízar, director de desarrollo digital de Renta 4 Banco, entidad que cuenta con la plataforma ETF Top, cree que el pequeño inversor se interesa por varios motivos: “En primer lugar, por el crecimiento de este tipo de activo en la industria a nivel global, impulsado por el desarrollo de la gestión pasiva. En segundo lugar, por un mayor conocimiento sobre las distintas alternativas de inversión y la búsqueda, cada vez mayor, de una planificación financiera e inversora que se adapte mejor a su perfil de ahorro. Por último, encuentran en ellos una forma muy directa de acceder a un mercado de gran variedad”.

¿Y qué producto elegir? “Antes de comenzar a invertir, lo primero que debe hacer un inversor es definir su perfil de riesgo, es decir, qué distribución le resulta más adecuada entre las diferentes clases de activo. Una vez seleccionada la clase de activo, los ETF más apropiados para comenzar a invertir serán aquellos en formato Ucits, de réplica física de índices lo más líquidos y diversificados posibles, que tengan bajo coste (incluyendo comisión de gestión y coste de transacción en mercado) y bajos tracking difference (diferencia entre la rentabilidad del índice y la del ETF) y tracking error (mide la volatilidad del tracking difference)”, resume Pedro Coelho, director de UBS ETF para España y Portugal.

Para un perfil de riesgo medio de un inversor español, Aitor Jáuregui, responsable de negocio de BlackRock en Iberia, uno de los gigantes mundiales de la gestión indexada, cree que los ETF de smart beta podrían ser un buen comienzo. “Este tipo de fondos mantienen una alta liquidez y funcionan con ponderaciones que se revisan cada seis meses. De esta manera, el inversor se garantiza invertir en las compañías del índice replicado que mejor se ajustan al enfoque que este le quiere dar a su cartera”. Asimismo, consideran apropiado para un inversor nobel la inversión en factores “que consiste en comprender, identificar y separar los factores de riesgo del mercado”, añade Jáuregui.

Gloria Siso, directora de productos de inversión de ING, por su parte, cree que una buena forma de iniciarse “es invirtiendo en ETF que replican índices de Bolsa que son bien conocidos por nosotros y que resultan fáciles de seguir, como podrían ser el Ibex 35 español, el Euro Stoxx 50 europeo o el Dow Jones o Nasdaq 100 americano”. De hecho, los mayores ETF de acciones siguen ese esquema.

Juan San Pío, responsable de Lyxor ETF en Iberia y América Latina, más que recomendar ETF concretos cree que lo importante es entender bien el índice que replica y advierte que hay vehículos “que incluyen en su cálculo alguna estrategia determinada, como los índices apalancados o inversos, que pueden resultar algo complejos de entender y por tanto están dirigidos únicamente a inversores más cualificados”.

César Muro, responsable de distribución pasiva de Deutsche AM, también cree que “prácticamente todos los ETF pueden ser apropiados para un inversor una vez tengamos bien definido cuál es el perfil de riesgo”, eso sí, advierte de que los apalancados o inversos “están destinados a inversores sofisticados”.

“Ha aumentado algo el interés por la gestión pasiva en España, pero sigue habiendo un gran desconocimiento de los ETF por parte de los inversores particulares”, admite Fernando Luque, editor en España de Morningstar, “y ese desconocimiento tiene que ver con el nulo interés que tienen las entidades bancarias en distribuir estos productos”, lamenta.

También hay quien le ve peros a este tipo de inversión. Santiago Pons, de EFPA España, observa que “al comprar un índice compras lo bueno y lo malo. Hay que ser consciente de ello. Si lo que buscamos es replicar un índice, está bien, pero en mi opinión la gestión activa tiene hoy más sentido”. Además, “el pequeño inversor no tiene fácil el acceso a los ETF”.

Diferimiento. De cara a su popularización entre el pequeño inversor, el experto de Lyxor, Juan San Pío, cree que los aspectos fiscales son determinantes y recuerda que en España, “bajo ciertos requisitos, los ETF, como fondos de inversión que son, son traspasables y, por tanto, se beneficiarían del diferimiento fiscal característico de los fondos”. Sin embargo, “la operativa es la misma que la de una acción y por tanto las entidades que ofrezcan ETF a sus clientes deben adaptarse para poder dar este servicio”.

Traspasos. También se refiere a este aspecto el responsable de BlackRock, Aitor Jáuregui: “El auge de estos instrumentos irá a más en los próximos años y causará una racionalización de producto, más aún si las plataformas transaccionales de fondos y los distribuidores facilitan los traspasos entre ETF y fondos de inversión sin peaje fiscal a lo largo de este año. Están trabajando en ello”.

Costes. “Una de las grandes ventajas de los fondos indexados respecto a los fondos de gestión activa son en principio sus bajos costes. Y digo en principio porque en el mercado español hay fondos índice relativamente caros”, observa Fernando Luque, editor en España de Morningstar.

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