El empleado polifacético es más rentable

En un proceso de selección ya es habitual preguntar al candidato cuál es su superpoder

Microsoft, Facebook o Google reconocen la importancia de tener vida más allá del trabajo

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La palabra superpoder ha traspasado las páginas de los cómics y se ha instalado en la vida cotidiana, sobre todo en lo que tiene que ver con el desarrollo profesional. Ya es habitual que en los procesos de selección se pregunte al candidato cuál es su superpoder. Y sobre todo se espera que este responda sin titubeos. La responsable de ingeniería del programa Windows Insider de Microsoft, Dona Sarkar, señala en el libro Hello world (Conecta) que los superpoderes siempre emergen de las pasiones, de aquello que sale de forma natural y de la formación o de la labor que se desempeña, y que hace de cada individuo un experto. Pero también debería ser algo meditado o buscado, preguntarse en qué ámbito puede haber nuevas oportunidades o puede ser puntero para formarse en él.

Tampoco hay que asustarse si se es polifacético. Conocer cosas sobre otros sectores tecnológicos, o incluso otras industrias, ayuda a convertirse en mejores empleados. Así lo cree Spencer Rascoff, director ejecutivo de la inmobiliaria Zillow y consejero de empresas tan dispares como Trip_Advisor, Zulily y Julep. En su opinión, se trata de aprender de lo que hacen otros y trasladar esa experiencia a su propia empresa. “En uno de los consejos se han desarrollado algunas cosas innovadoras en el ámbito de la inteligencia empresarial, y yo ahora me llevaré esa experiencia a Zillow”, afirma, a la vez que sostiene que le gusta que sus empleados colaboren con otras empresas. “Así se quitan el gusanillo de saber qué más cosas se están haciendo por ahí sin necesidad de abandonar la empresa”.

La gente que tiene vida más allá del trabajo rinde más. Es una observación que corrobora Sarkar, quien asegura que “cuanto más piense con diversidad un equipo, más funcional resultará”. De hecho, reconoce que hace tiempo, cuando tuvo que fichar a su propio grupo de colaboradores, buscó gente polifacética, “quería formar un equipo creativo y colaborativo en el que todo el mundo fuera extrovertido y tuviera buena disposición”. Uno, en sus ratos libres, era cantautor; otro, director de cine independiente; también tenía a un diseñador gráfico, a un voluntario que en vacaciones enseña informática en África. “Y luego estaba yo, diseñadora de moda y escritora. Todos además éramos excelentes ingenieros de software competentes, pero además resolvíamos los problemas de forma increíblemente creativa”, señala esta ejecutiva de Microsoft, que se asombra de la capacidad que tienen los mileniales para ser productivos, a la vez que hacen muchísimas más cosas.

Lo que no debe hacerse es tener prisa por descubrir cuál es el superpoder o dónde radica la clave del éxito de cada uno

Así lo cree también la responsable de experiencia del cliente de la citada multinacional tecnológica, Julie Larson-Green, quien señala que el trabajo de Microsoft consiste precisamente en hacer “productos para gente que tiene vidas. ¿No seremos capaces de comprender a nuestros clientes si tenemos vidas?”.

En la idea de llevarse al trabajo su “yo auténtico” también incide Padmasree Warrior, consejera delegada de la empresa automovilística NIO US y exdirectora de tecnología y estrategia de Cisco, que forjó su carrera desde un puesto raso en Motorola hasta llegar a ocupar cargos directivos. Se trata de una ejecutiva muy activa en redes sociales, con más de 1.642.000 seguidores, que no tuitea solo sobre asuntos relacionados con su profesión sino que también publica fotos de sus vacaciones o de las actividades que hace en su tiempo libre, como pintar, escribir poesía o cocinar. Le encanta la moda y hace gala de que se puede ser techie y gustarle tener una colección de abrigos. “Ser auténtica me hace mejor influencer. No soy de esas personas puramente analíticas”. Otro ejemplo es el de Heather Hamilton, ejecutiva en el área de clientes de Amazon, que no duda en resaltar en el blog de la firma que en su tiempo libre se dedica a cuidar de sus perros, a descubrir nuevos restaurantes, al bricolaje o a aconsejar a sus amigos en temas de decoración. Y en el trabajo, sobre todo si se es nuevo en la empresa, un valor es saber escuchar. “Y luego, escuchar un poco más”.

Tampoco hay que obsesionarse por tener que compaginar varias actividades a la vez, tampoco es cuestión de martirizarse por no hacer nada más que trabajar. Es la recomendación que realiza Randi Zuckerberg, exjefa de marketing de Facebook, la empresa que fundó su hermano, Mark Zuckerberg, y que abandonó para montar su propia empresa de publicidad. “Ver a tus amigos. Levantar una gran empresa. Pasar tiempo con la familia. Mantenerse en forma. Dormir. Elige tres”.

Lo que no se debe es tener prisa ni acelerarse por descubrir cuál es el superpoder, o dónde radica la clave del éxito de cada uno. Detrás de todo ello hay experiencia y práctica, explica el ingeniero James Whittaker, procedente del Kentucky rural que ha labrado su carrera como profesional de alto rango en Google y en Microsoft, pero lo más importante es que se ha reinventado varias veces a lo largo de su vida. Con una vida rica en experiencias, ahora es uno de los mayores cuentahistorias (storytelling) sobre desarrollo profesional de Estados Unidos, que aconseja a la gente “hablar con precisión y de forma interesante de lo que hace”. Porque esa gente “se queda en la memoria de los demás”.

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