España encabeza la carrera para la vicepresidencia del BCE

El Eurogrupo abre este lunes el plazo para presentar candidaturas

Las aspiraciones españolas se complican porque el Parlamento Europeo reclama una terna de aspirantes

El Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro) abre este lunes el proceso de selección para la vicepresidencia del Banco Central Europeo, un puesto para el que el Gobierno de Mariano Rajoy ya ha anunciado que presentará una candidatura.

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, que suena como máximo aspirante, da por descontado que España logrará la codiciada plaza, ocupada ahora por el portugués Vitor Constâncio.

España pondría fin así a un largo período de ostracismo, desde que en 2012, en plena debacle de la banca española, perdió la silla en el poderoso comité ejecutivo del BCE.

Fuentes europeas avalan el optimismo del Gobierno y aseguran que “la candidatura española pisa muy fuerte y será difícil que alguien pueda derrotarla”.

Las mismas fuentes añaden que “si Guindos confirma finalmente su interés, se puede dar casi por seguro que el ahora ministro español de Economía se trasladará a la torre del BCE en Fráncfort”.

España invoca a su favor la infrarrepresentación que soporta en las instituciones comunitarias, poco acorde con el peso económico (cuarta potencia de la zona euro y quinta de la UE) y demográfico del país (el quinto más poblado del club).

Tanto Berlín como París han reconocido que España merece ser resarcida con algún cargo relevante. Y Guindos asegura que tiene el compromiso del Gobierno alemán, al más alto nivel, para defender que la próxima vacante en el BCE sea ocupada por un aspirante español.

Pero la carrera hacia la ciudad alemana puede complicarse en varios frentes, tanto dentro del Consejo Europeo, que elegirá al vicepresidente por mayoría cualificada, como en el Parlamento Europeo, que debe emitir un dictamen no vinculante sobre el candidato.

La primera incógnita para la candidatura española gira en torno a la aparición de potenciales rivales. El más peligroso sería Irlanda, que puede esgrimir poderosas razones para reivindicar la vicepresidencia.

Irlanda es el único de los 11 fundadores del euro que no ha ocupado nunca una plaza en el comité ejecutivo del BCE. Todos los demás, incluida España, ya se han sentado, algunos de forma ininterrumpida, como Alemania e Italia.

El país fue rescatado en 2011 al borde de la bancarrota. Pero las instituciones europeas valoran muy positivamente rápida recuperación y suelen citarlo como ejemplo del éxito de las directrices de la troika (BCE, CE y FMI).

Irlanda, por último, se perfila como uno de los principales damnificados del brexit (salida del Reino Unido de la UE) y Bruselas busca opciones para compensar a Dublín. La capital irlandesa quedó finalista con París para hacerse con la Autoridad Bancaria Europea, pero el sorteo de desempate favoreció a la capital francesa. Irlanda duda

Las aspiraciones de Dublín a la vicepresidencia del BCE se daban por descontado, pero fuentes irlandesas citadas por la agencia Bloomberg aseguran que tal vez no se materialicen. Esas fuentes apuntan que Irlanda podría renunciar, dado el peso de la candidatura española, y esperar a otra de las vacantes que se producirán próximamente. El año que viene expira el mandato del belga Peter Praet.

Pero incluso sin Irlanda, el asalto al BCE puede complicarse para Guindos o para cualquier otro candidato español. El Parlamento Europeo ha reclamado que no se someta a su escrutinio solo el candidato elegido por el Eurogrupo sino una terna sobre la que deberían pronunciarse los eurodiputados. En ese escenario, poco probable, la candidatura española podría toparse con serias objeciones bien por cuestión de género (si no es una mujer) o de carácter político (si el candidato es un ministro en ejercicio).

Calendario incierto

  • Candidaturas. El Eurogrupo abre hoy el plazo (unas dos semanas) par presen tar candidatos.
  • Votación. La intención del Eurogrupo es elegir vicepresidente el 19 de febrero.
  • Examen. A partir de ahí el calendario puede derrapar porque el elegido deberá someterse al escrutinio de la Comisión de Economía del Parlamento Europeo.
  • Presión. Los parlamentarios no tienen derecho de veto. Pero pueden jugar con el calendario para presionar a favor o en contra de un determinado perfil, como han hecho otras veces para defender el equilibrio de género.
  • 1 de junio. El mandato del actual vicepresidente del BCE expira el 31 de mayo. Pero no está garantizado que al día siguiente llegue el relevo a Fráncfort.
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