Los salarios pierden seis décimas de poder de compra tras tres años de ganancias

La inflación media finaliza el año en el 2% frente a una mejora de salarios del 1,4%

El coste de los carburantes determina una vez más la evolución de los precios

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La inflación, que ha pasado todo 2017 por encima del 1,5% y alcanzó un pico del 3% en los primeros dos meses del año, lo ha terminado con una variación interanual de apenas el 1,2%, según el dato de diciembre adelantado por el INE. Los precios quedan así con el menor incremento desde noviembre de 2016.

La evolución de los carburantes está detrás de esta fuerte moderación de los precios. En diciembre de 2016 la subida del petróleo llevó al IPC a una tasa interanual del 1,6% sobre el 0,7% de diciembre. El precio de los combustibles marcó un alza interanual del 3,7%, y el de la electricidad, del 3,8%. Al pasar los 12 meses de esta repentina subida, la comparativa interanual se realiza contra unos precios más altos, por lo que la variación disminuye. Es el llamado efecto escalón.

Así lo explica el INE, que señala que "en este comportamiento ha influido la menor subida de los precios de los carburantes (gasóleo y gasolina) frente al final del año pasado". De confirmarse este dato, el IPC terminaría el año sumando dieciséis meses consecutivos en positivo pero en una línea mucho más moderada. Además, el efecto escalón provocará, presumiblemente, una nueva bajada de los precios en el arranque de 2018, dado que la inflación en enero de 2017 se disparó desde el 1,6% hasta el 3%, también por los combustibles y la luz. En términos mensuales, el IPC crece un 0,1%, frente a la subida del 0,6% del año anterior.

Una vez conocido cómo ha evolucionado el IPC a lo largo de todo el año, la inflación media alcanzó un valor del 2% (en concreto del 1,975%), el más alto desde 2012. Este repunte supone una pérdida de poder adquisitivo para pensionistas y el promedio de los salarios, que hasta noviembre pasado se habían revalorizado un 1,43%. De esta forma, las retribuciones de los asalariados han perdido este año seis décimas de poder de compra, lo que rompe con tres años consecutivos en los que los sueldos habían conseguido ganar poder de compra al registrar el IPC medio tasas negativas. Según las series estadísticas oficiales, la inflación media cerró 2016 en una caída de dos décimas mientras los salarios mejoraron de promedio un punto. En 2015, los precios finalizaron el año con un descenso de cinco décimas frente a una revalorización del 0,7% de los salarios y en 2014 el IPC medio volvió a registrar una caída del 0,2%, que contrastó con el alza del 0,5% que obtuvieron los sueldos.

Impulso al consumo

Con estos resultados, esas seis décimas de pérdida de capacidad de compra de los asalariados suponen más de la mitad de todo lo ganado en los tres años anteriores (cuando fue de nueve décimas). Esta evolución de precios y salarios es lo que ha llevado a los dos grandes sindicatos, UGT y CC OO, y también a una parte del Gobierno liderada por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, a reclamar que ha llegado el momento de que mejoren las retribuciones de los trabajadores. Y es que después de que todos los servicios de estudios de renombre prevean que en 2018 se producirá una suave ralentización de la actividad, crecen los partidarios de subir más los sueldos como impulso al consumo y apuntalar la recuperación.

En el lado opuesto se sitúa la patronal, mucho más prudente. Aunque CEOE se muestra partidaria de mejorar su propuesta de incremento salarial hasta un máximo del 3%, lo cierto es que dentro de la organización hay quien es muy crítico con el establecimiento de horquillas cuando aún existen muchas empresas que siguen en pérdidas. Después del fracaso que ha supuesto que en 2017 no se haya podido reeditar el Acuerdo Estatal para la Negociación Colectiva, sindicatos y patronal se han comprometido a reunirse cada 15 días a partir del próximo 11 de enero para llegar a un acuerdo cuanto antes.

Por su parte, este repunte de la inflación después de tres años de tasas negativas, también perjudica el poder adquisitivo de los pensionistas, cuyas prestaciones llevan cuatro años seguidos subiendo el mínimo legal: un 0,25% anual y en 2018 volverá a repetirse la situación. Solo con lo ocurrido este año que está a punto de finalizar, los pensionistas han perdido más de 2.420 millones de euros por la diferencia entre el aumento decretado para sus prestaciones y la inflación media. Se trata de una cifra nada desdeñable porque es casi el doble de la ganancia que habían acumulado los mismos pensionistas de 2014 a 2016, de unos 1.315 millones. Esta situación también ha provocado que algunos partidos de la oposición reclamen volver al sistema anterior por el que se garantizaba que las pensiones no perdieran poder de compra en ningún caso.

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