El giro populista de Latinoamérica, a prueba

Los demagogos desafiarán en 2018 el creciente pragmatismo de la región

Sebastián Piñera, el presidente electo de la coalición de derechas Chile Vamos, el domingo tras ganar las elecciones del país.
Sebastián Piñera, el presidente electo de la coalición de derechas Chile Vamos, el domingo tras ganar las elecciones del país.

El giro populista de América Latina se enfrenta en 2018 a un test de estrés. Los demagogos de izquierda y derecha desafiarán el reciente apoyo que la región ha dado al pragmatismo moderado y pro empresa y llenarán las campañas electorales en México y Brasil de ataques verbales dirigidos a provocar la ira de los votantes hacia las élites corruptas. El centro, si aguanta, saldrá reforzado.

El petulante estilo político de Donald Trump tendrá ecos en las dos economías más grandes de América Latina. En Brasil, el diputado y exmilitar Jair Bolsonaro, que ha generado indignación por sus posturas misóginas y en favor de las armas y la tortura, espera seguir los pasos de Trump hacia la presidencia en las elecciones de octubre. Para ello, movilizará a los votantes a través de las redes sociales y aprovechará la repulsa de los brasileños por el auge de la violencia en las ciudades y de los escándalos de corrupción en el establishment político. Lidera junto al expresidente Lula da Silva los sondeos, pese a que es posible que Lula no pueda presentarse debido a una condena por corrupción.

En México, el menosprecio de Trump hacia el vecino del sur ha herido el orgullo nacional y ha ayudado a Andrés Manuel López Obrador a situarse a la cabeza de las encuestas de las elecciones presidenciales de julio. López Obrador, nacionalista de izquierdas, se ha mostrado escéptico con la innovadora liberalización de la industria del petróleo y del gas del país y defiende mayores infraestructuras y gasto social sin aumentar los impuestos. Eso ha sacudido al partido gobernante, el PRI, que no ha conseguido controlar la corrupción y la violencia del narcotráfico.

En ambos países, la intención de voto puede cambiar a medida que se acerquen las elecciones y se decidan los demás candidatos. Si los centristas se imponen, el pragmatismo tendría una nueva oportunidad. Pero el desencanto con los políticos tradicionales es grande y muchos podrían apoyar a los outsiders. En 2018 también se celebrarán comicios en Costa Rica, Paraguay, Colombia y Venezuela, pero no parece que Maduro vaya a permitir una votación libre. En el resto, pueden haber sorpresas de las que la gente se arrepienta.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Elisa Castillo Nieto, es responsabilidad de Cinco Días.

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