Bruselas y Londres pactan la factura del 'brexit' en torno a 50.000 millones

Ambas partes esperan cerrar el acuerdo definitivo la semana que viene

La primera ministra británica deberá imponer el pacto a su propio Gobierno

Bruselas y Londres pactan la factura del 'brexit' en torno a 50.000 millones
AP

Bruselas y Londres han logrado desencallar las negociaciones del brexit y esperan cerrar la semana que viene un principio de acuerdo sobre la factura de la salida del Reino Unido de la UE. Las dos partes se muestran confiadas en que la cumbre europea del 14 y 15 de diciembre haga oficial un pacto que situaría el saldo neto a pagar por Reino Unido entre 40.000 y 60.000 millones de euros.

El pacto debe llegar también acompañado de un principio de acuerdo sobre las condiciones de los residentes europeos británicos y viceversa, así como los términos que regularán la frontera terrestre entre Irlanda (miembro de la UE) e Irlanda del Norte (territorio de Reino Unido).

Fuentes comunitarias reconocen que el principal escollo gira en torno al capítulo económico. Y esperan que, una vez superado ese escollo, los otros puntos también puedan cerrarse. En cualquier caso, ambas partes insisten en que los tres pactos (económico, ciudadanos e Irlanda) quedarían supeditados a un acuerdo final sobre las condiciones de salida del Reino Unido y la futura relación comercial entre ambas orillas del canal de la Mancha.

La primera ministra británica, Theresa May, ya había indicado su voluntad de asumir todos los compromisos presupuestarios pendientes. Pero hasta ahora solo había ofrecido 20.000 millones de euros para cubrir las facturas pendientes hasta 2020, una cifra considerada insuficiente por la Unión Europea.

A mediados de noviembre, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dio un ultimátum a May y le advirtió que disponía de un plazo de dos semanas (hasta primeros de diciembre) para mejorar su oferta si quería evitar un peligroso descarrilamiento de las negociaciones.

May ha tenido que pelear desde entonces con su propio gabinete para imponer la necesidad de ofrecer a Bruselas un compromiso económico mucho mayor. Fuentes británicas aseguraban la semana pasada que la primera ministra británica había logrado su objetivo y que incluso Boris Johnson, ministro de Exteriores y cabecilla de los partidarios de un brexit duro, parecía dispuesto a poner más dinero sobre la mesa.

Las primeras ofertas se materializaron la semana pasada. Y según medios británicos, como Daily Telegraph, Londres ofrecerá la semana que viene entre 45.000 y 55.000 milones de euros. Otro diario, Financial Times, asegura que Londres ha aceptado asumir todas las demandas planteadas por Bruselas, con una factura bruta de hasta 100.000 millones de euros, pero que el saldo bruto rondará entre 40.000 y 50.000 millones de euros.

Las cifras coinciden con las expectativas manejadas hasta ahora por los negociadores europeos, que planteaban una horquilla de entre 40.000 y 60.000 millones de euros. Bruselas había insistido en que sin acuerdo sobre el capítulo económico sería imposible seguir avanzando en las negociaciones y no se podría iniciar la llamada segunda fase, en la que en la que debe diseñarse la futura relación comercial y diplomática entre el Reino Unido y la Unión Europea.

Pero May todavía debe cerrar la cifra definitiva con su propio Gobierno, un éxito que no tiene garantizado. Una portavoz del ejecutivo británico se ha limitado este martes a señalar que "estamos explorando como seguir aprovechando el ímpetu reciente en las conversaciones para pasar a la segunda fase de negociaciones y discutir nuestra futura relación".

Esa segunda fase es esencial para ambas partes, pero sobre todo para Reino Unido, que teme quedarse descolgado del mercado comunitario. Sectores tan cruciales como el financiero o el transporte aéreo exigen que se aclaren las condiciones que se aplicarán a partir de la consumación del brexit (marzo de 2019) o de lo contrario deberán trasladar gran parte de su actividad británica al continente.

Bruselas ha utilizado ese arma como instrumento para obligar a May a abrir el monedero y abonar las facturas. Una extorsión diplomática que le ha dado la vuelta al "I want my money back" (quiero mi dinero) con el que la entonces primera ministra británica, Margaret Thatcher, arrancó a la UE en 1984 un jugoso cheque anual para rebajar su contribución presupuestaria. Entre 1985 y 2014, el cheque ha reportado a Londres más de 108.000 millones de euros. Una factura que la UE no olvida y que parece a punto de cobrarse de vuelta.

El acuerdo, si se confirma, permitirá pasar a la segunda fase de negociaciones y alejar el espectro de un brexit brutal que condenaría a las dos partes a regular su relación comercial en base a las normas de la Organización Mundial de Comercio. 

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