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Así recluta Indra a su nueva cantera de talento

La tecnológica ha incorporado a 1.700 jóvenes con su programa Smart Start

Ahora son las grandes empresas las que buscan al talento que van a necesitar

Sabida es en el mundo del deporte profesional la importancia de contar con una cantera sólida. Un sistema formativo que permita surtir a los equipos de un talento entrenado en casa, más barato que el que pueda adquirirse en el mercado, más identificado con su cultura y que, en épocas difíciles, asuma responsabilidades.

Algo similar puede decirse ahora de las grandes empresas. A diferencia de hace algunos años, estas ya no pueden permitirse esperar a que los mejores de cada generación quieran trabajar en ellas. Ahora el equilibrio de poder ha cambiado, y son las compañías las que tienen que ponerse a buscar un talento que todas demandan: “El abanico de posibilidades que tienen los jóvenes hace que empresas como la nuestra tengan que plantearse nuevas iniciativas para conocerles de primera mano y aportarles un valor diferencial”, afirma el director de captación de Indra, Santiago Huertas. El mejor ejemplo de ello es el de los ingenieros. “Ahora pueden trabajar en todo tipo de empresas y sectores. Es un perfil muy demandando y hay más competencia”, explica Huertas.

Algo que motiva que las grandes corporaciones se lancen directamente a identificar y reclutar a los perfiles que, en un futuro, tendrán que marcar la diferencia dentro de su plantilla. En el caso de Indra a través del programa Smart Start, puesto en marcha este año por primera vez, y con el que aspiraba a incorporar a 1.500 jóvenes durante 2017 procedentes de la universidad, sobre todo de carreras del ámbito científico y tecnológico, pero abierto también a otro tipo de perfiles. Los egresados se incorporan con un contrato de prácticas, mientras los que aún están por finalizar sus estudios lo hacen como becarios, mediante los convenios entre la empresa y las universidades. Apunto de terminar el año, Indra ha visto superadas sus expectativas e incorporará a 200 más de los previstos. “Es una de nuestras iniciativas más ambiciosas. Un medio para las necesidades de nuevo talento que tenemos, que nos permite acceder a nuevos profesionales que nos ayudarán a conseguir nuestros planes de futuro”, describe Santiago Huertas.

Cambia el método de captación, y también la forma en que la empresa debe comunicarse con los jóvenes. Estos, dice Huertas, quieren proyectos innovadores y atractivos, y tienen en las redes sociales su principal canal de información. Ahí es donde Indra ha concentrado sus esfuerzos por comunicar su programa:“Es el canal prioritario, donde hay que estar muy activos y en constante movimiento”.

Fue a través de una de ellas, de Linkedin, como Alejandro Pascual, ingeniero medioambiental de 27 años y natural de Madrid, accedió a Smart Start. Ahora trabaja en la prueba de aplicaciones web y móvil, en el área de outsourcing de Indra. Como él reconoce, su formación está lejos de ser tecnológica. Aunque todo lo relacionado con ese mundo siempre le ha apasionado, no podía acreditarlo con un título formativo. “El hecho de que me guste aprender y conocer cosas nuevas fue de lo que más valoraron de mí. Con una metodología, compañeros con disposición de ayudar, y afán por aprender, todo se puede conseguir, aunque no tengas esa formación específica”, afirma. Santiago Huertas lo corrobora. Aunque lo que más buscan son perfiles de ingeniería y consultoría, valoran habilidades como la comunicación, un alto nivel analítico, su motivación y la capacidad de aprendizaje. “Es lo que más enriquece a las empresas. Además, mezclar distintas titulaciones crea buenos equipos”.

El objetivo de Alejandro Pascual es continuar en la compañía, y a poder ser, probando nuevos departamentos. Esa movilidad es una de las cosas que hoy más demandan los jóvenes, como detalla Huertas. “Que se desarrollen en diversos proyectos, que podamos moverlos de unos a otros, es la forma en que estos profesionales se sienten más a gusto. Buscan proyectos motivadores, y hemos comprobado que la mejor forma de hacerlo es con esos cambios”.
Ana Jiménez, ingeniera de telecomunicaciones de 24 años, trabaja ahora como programadora en el área de tecnologías digitales, pero no quiere estancarse aprendiendo en un solo área. “Estoy en una etapa de crecimiento, quiero seguir aprendiendo estrategias, tecnologías, lenguas...”. El objetivo, como resume Huertas: que la mayoría haga su carrera profesional en Indra.

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