Digitalización y oportunidades estratégicas

Los datos son un vehículo notable para encontrar, producir y suministrar recursos energéticos de forma rentable y respetuosa

En los últimos años, el término digitalización está siendo uno de los más utilizados para explicar y responder a muchos de los grandes cambios que está experimentando la sociedad en su conjunto. Numerosas empresas y sectores están contemplando esta realidad, fruto del momento en el que nos encontramos y que, sin duda, trae consigo importantes retos y grandes oportunidades.

La transformación digital no es algo nuevo para Repsol. Las empresas del sector energético tenemos una importante experiencia en promover tanto la innovación como la mejora continua apoyados en la tecnología, ya que la complejidad y la búsqueda de la eficiencia de nuestra industria así lo requieren. Entendemos lo digital en toda su extensión, pues junto con el desarrollo tecnológico y la gestión del talento resulta un impulsor clave de nuestra estrategia. Para poder recorrer este camino, hemos de realizar algunos esfuerzos. Uno de ellos es impulsar la transformación cultural en nuestras empresas, para facilitar que la tecnología digital tenga impacto en toda su dimensión. Debemos estar preparados y adaptarnos con rapidez para incorporar las ventajas competitivas que nos proporcionan estas tecnologías, que demandan y a la vez favorecen nuevas formas de trabajar, basadas en interacciones mucho más colaborativas y ágiles.

La digitalización nos permite ser más innovadores y más eficientes para hacer frente a los retos que tenemos en el mundo actual. Medio ambiente, sostenibilidad, movilidad y acceso a la energía están en nuestro foco de actuación diaria y la digitalización resulta un instrumento de primer orden para dar la mejor respuesta. Además de ganar en eficiencia, productividad y seguridad, ganaremos en tiempo, en acelerar procesos que permitan adelantar la evolución de la sociedad y, además, generaremos nuevas oportunidades y servicios a la sociedad.

El valor que proporciona el uso conjunto de tecnologías disruptivas y su combinación con una capacidad de computación ubicua y virtualmente ilimitada tienen un efecto transformador en la evolución y desarrollo de los modelos de negocio, ya sea ampliando los que tenemos o creando otros nuevos que generan y aportan riqueza. Es una época apasionante que pone al alcance de nuestra mano soluciones a problemas que hasta ahora parecían inabordables.

Y en este momento de efervescencia en el que nos encontramos, el cambio lo está protagonizando una nueva revolución, la de los datos: nuestra experiencia nos muestra que los datos son un vehículo notable para encontrar, producir y suministrar recursos energéticos de forma rentable y respetuosa con el entorno. De hecho, ya nos están sirviendo para mejorar la tasa de éxito de nuestros proyectos exploratorios, optimizar la operación de plantas mediante algoritmos y para reducir emisiones o aumentar la eficiencia energética.

Al mismo tiempo, estos resultados nos invitan a liderar el gran reto de desarrollar una experiencia digital integral para nuestros clientes, a la vez que se generan las capacidades que la empresa necesita para conseguirlo. El análisis de los datos de un usuario nos permite conocer sus preferencias y personalizar productos y servicios que le sean valiosos. Asimismo, crear áreas de negocio que aprovechen al máximo las tecnologías digitales, desarrollen activos y pongan las capacidades a pleno rendimiento asegurará la evolución de nuestro modelo de negocio y estrategia como compañía energética global.

La era digital, en la que estamos inmersos, nos proporciona las herramientas más poderosas que jamás hayamos tenido a nuestra disposición para encontrar soluciones inteligentes. Es bueno recordarlo y poner nuestros esfuerzos como sociedad en aprovechar esta oportunidad de presente, que cada día nos permite seguir ilusionándonos con la idea de inventar el futuro.

 

Antonio Brufau es presidente de Repsol

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