Comercio en Navidad
Cientos de personas en la céntrica Calle Preciados de Madrid en Navidades.

La logística urge ayuda para adaptarse al ‘boom’ del comercio electrónico

La patronal UNO pide normas supramunicipales sobre el reparto

El sector atisba mayor intrusismo desde plataformas de economía colaborativa

Black Friday, Cyber Monday, campañas de Navidad y Rebajas... Ya está aquí la temporada alta para el comercio y la hostelería, todo un reto para el sector de la logística y distribución urbana, desbordado por la explosión del comercio electrónico y las dificultades para moverse en las grandes zonas urbanas. Ante las nuevas tendencias comerciales, las empresas reclaman un pacto de Estado que facilite el reparto y la racionalización de flotas a partir de la armonización de decenas de normativas y ordenanzas municipales.

Los del reparto vienen de ganar una batalla judicial contra el Ayuntamiento de Madrid, donde en las Navidades de 2016 a 2017 se decidió la peatonalización de arterias principales, como puede ser la Gran Vía. El sector busca acuerdos sobre un plan integral para la distribución que pueda adaptarse a cualquiera de las grandes ciudades, pero en ocasiones –como fue el caso de Madrid el año pasado– el diálogo no fluye.

Los de la distribución se quejaron de haber recibido la noticia del cierre al tráfico, que se dictaba por decreto entre el 2 de diciembre y el 8 de enero, con 72 horas de antelación, lo que motivó el citado pulso en los tribunales entre la patronal de la logística, UNO, y el Ayuntamiento que dirige Manuela Carmena.

Entre las peticiones figuran mayor flexibilidad horaria, mejoras en las zonas de carga y descarga, o un registro de vehículos

El fallo judicial aclara que el Consistorio carece de competencias, que se arrogaba en virtud del principio de autonomía local y el régimen especial por la condición de capital del Estado, para limitar los derechos de los usuarios de servicios postales. También señala que no hay razones imperiosas de interés general para restringir la distribución de mercancías.

Pese al antecedente de las cautelares y la reciente sentencia, en la logística han vuelto a activarse las alertas ante la campaña comercial que se avecina.

“Si hay ayuntamientos que deciden implementar restricciones al tráfico este año, la sentencia confirma que estas no deberán afectar a los vehículos de paquetería y logística”, valora el director general de UNO, Francisco Aranda, quien pide que se garantice el acceso de toda clase de mercancías a ciudadanos y empresas “en unas fechas que son claves para el comercio tradicional y el electrónico”.

Francisco Aranda, director general de UNO.
Francisco Aranda, director general de UNO.

El colectivo empresarial se ha estado moviendo desde el verano y ya trasladó una decena de propuestas a los grupos políticos y al propio equipo de Gobierno del ayuntamiento madrileño en busca de mejorar la operativa de la distribución urbana en la capital. En estos días, el decálogo de UNO se convierte en petición del pacto de Estado para el reparto del e-commerce y la distribución urbana.

Temporada alta

Los repartidores urgen facilidades y normas claras para hacer llegar a empresas y consumidores los miles de paquetes diarios de un comercio vía internet que se dispara en el último trimestre del año, los productos de alimentación y bebidas que demandan hoteles, restaurantes y cafeterías, así como la reposición de los stocks de las mayores cadenas de distribución o del pequeño comercio.

“Somos el sistema circulatorio en las grandes ciudades, pero en muchas ocasiones estamos trabajando en contra de los elementos”, comenta un directivo de una de las mayores flotas de distribución del país, que prefiere que la voz cantante en esta iniciativa la lleve la citada asociación empresarial.

El decálogo de propuestas para una mejor distribución urbana de mercancías está encabezado por la petición de ordenanzas supramunicipales a la vista de que los vehículos trazan rutas en distintas localidades afectadas por normativas distintas en lo que toca a restricciones de horario y circulación.

A través de esta medida el sector cree que podría reducirse el número de vehículos pesados y comerciales que atraviesan el país a diario.

Otras reclamaciones están relacionadas con la modernización de las infraestructuras, incluyendo el incremento de los puntos de recarga de gas natural y eléctrica; mejoras en las grandes zonas de carga y descarga, así como una mayor flexibilidad horaria a la vista de los nuevos hábitos de consumo y compra.

El decálogo también incluye iniciativas que hablan de una batalla comercial similar a la que se ha librado durante meses entre el sector del taxi y plataformas como Uber y Cabify.

Y es que, otra reivindicación, y esta promete tener éxito, es la de un registro que identifique a los vehículos realmente dedicados a la distribución urbana de mercancías a la vista de que las tarjetas de transporte no recogen todas las tipologías de vehículos y servicios. Se trata de frenar el intrusismo. De hecho, ante ministerios como Fomento y Economía ya se pide regulación para las emergentes plataformas de economía colaborativa centradas en el transporte de mercancías.

Vehículos pequeños y zonas de descarga ineficientes

- Las exigencias de adaptación de las flotas de transporte de mercancías a los objetivos de reducción de emisiones en ciudades como Madrid y Barcelona prometen una profunda reconversión del sector, pero las empresas buscan que se haga desde el consenso. La patronal calcula que el 50% de las emisiones en grandes ciudades proceden del tráfico rodado, y de ese volumen, un 20% sería responsabilidad de los vehículos de reparto, mientras el 80% restante se debe a particulares. En este sentido, se reclama un calendario de renovación de flotas realista con las posibilidades de inversión y adaptado a la disponibilidad de vehículos alimentados por energías alternativas. También es clave una normativa estable a largo plazo y un sistema de ayudas para un entramado empresarial en el que predominan los autónomos.

- El sector reclama un aumento en la masa máxima autorizada (MMA) en los vehículos del reparto urbano en busca de reducir el número de unidades circulando.

- Las empresas quieren poner en valor la posibilidad de derivar parte del reparto a horarios nocturnos, siempre que se estandaricen medidas para minimizar el impacto acústico, y a horas valle y fines de semana. En UNO creen que se reduciría tanto la congestión de tráfico en las ciudades como la saturación de las infraestructuras de carga y descarga en hora punta.

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