Las emprendedoras plantan cara al techo de cristal

Las mujeres tienen más dificultades que los hombres al lanzar un negocio

Operar en sectores tradicionalmente masculinos, como el tecnológico, es una de las principales

techo de cristal
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España no es el mejor lugar para lanzarse a montar un proyecto. Muchos de los que están dispuestos a dar el salto suelen encontrarse con comentarios desalentadores, incluso de amigos y familiares que se preocupan por ver a alguien cercano adentrarse en un mundo de dudas, caídas y decepciones. A esto se le añade la dificultad de encontrar la inversión necesaria, los quebraderos de cabeza del laberinto burocrático y una penalización del fracaso que merma las ganas y la iniciativa de cualquiera. “Todos estos escollos, además, se vuelven mucho más grandes si eres mujer. Parece que no vamos a saber conciliar nuestra vida personal con la profesional, y que en algunos sectores como el tecnológico tenemos menos que decir que los hombres, ya que son ramas predominantemente masculinas”, explicó ayer, en un acto organizado en la Embajada de Estados Unidos en Madrid, Andrea Barber, emprendedora y consejera delegada de Rated Power, una startup dedicada al diseño y producción de ingeniería para plantas fotovoltaicas.

Esta empresaria viajará, a finales de noviembre, al Global Entrepreneurship Summit, un acto que anualmente organiza el Gobierno de Estados Unidos y que este año se celebra en Hyaderabad, India. Junto a Barber, cogerá el avión Marta Plana, cofundadora de Digital Origin, una plataforma de servicios financieros online. Y aunque no viajará al país asiático, otra de las ejecutivas apoyadas por la embajada es Lucía Iborra, presidenta de Visual Nacert, una plataforma que da a los agricultores toda la información relevante necesaria para ahorrar en recursos naturales, ser más sostenibles y aumentar la productividad de los cultivos.

No es casualidad que las tres representantes españolas sean mujeres: “El emprendimiento, como motor económico, es una prioridad para el Gobierno de Estados Unidos. Prueba de ello es la continuidad que la Administración Trump le ha dado a esta cumbre, que en esta edición se centrará en las mujeres emprendedoras”, apuntó la consejera adjunta de asuntos económicos de la embajada en Madrid, Laura Hochla.

Analizar la trayectoria de empresarias de éxito, con sus baches e impulsos, ayuda a conocer cuál es la realidad del sector emprendedor femenino. “En mi caso, como nuestra empresa está a caballo entre la agricultura y el software, era más complicado abrirse hueco siendo mujer, porque son dos sectores que parecen estar más ligados a lo masculino”, prosiguió Iborra. Esta idea, sin embargo, poco a poco va cambiando, ya que cada vez hay menos miedo a emprender, abren más aceleradoras que permiten interactuar con inversores y mentores y el cambio de mentalidad que va copando poco a poco el sector permite que las mujeres se sientan más cómodas en un mundo que también es para ellas. “Que desde las empresas y la Administración se esté promoviendo el emprendimiento va a potenciar que la situación de género se equilibre. Hay otro ambiente, otra cultura, como te animan a lanzar tu idea ya no te sientes tan discriminada”, alegó.

Las cuotas de igualdad son una solución temporal para ayudar a regular el sector, pero nunca definitiva

En opinión de Marta Plana, quien se forjó profesionalmente en Estados Unidos, el problema de género está motivado intrínsecamente por causas educacionales. “Cuando lanzamos nuestra empresa, en el sector de las fintech, sentí que tuve las mismas oportunidades que los hombres”. Para Plana, buena prueba de ello es que su idea lograse una financiación de 15 millones de euros, “una cifra importante en un sector como el financiero y tecnológico, mucho más asociado en España a los hombres”. Lo que marca la diferencia, en su opinión, es el currículo de cada uno, y no el género. A esto se le añade la poca autoestima y la falta de confianza que acorrala a muchas profesionales: “Muchas veces, nosotras mismas nos ponemos barreras y techos que realmente no tenemos. Que nadie nos va a ayudar, que no vamos a ser capaces de abrirnos camino, que no vamos a poder conciliar la vida privada con el trabajo... pero eso no es verdad”, aseguró Barber.

La solución a esta tesitura, eso sí, no puede darse de un día para otro. “Las tres nos movemos en entornos que siguen siendo predominantemente masculinos”. Para equilibrar la situación es importante promover los equipos mixtos en aquellas startups ya consolidadas, con porcentajes equivalentes de hombres y mujeres, “para que los espacios y el mundillo emprendedor se llenen de visión y trabajo femenino”, explicó. A corto plazo, agregó Marta Plana, la baza de las cuotas de igualdad pueden ayudar, pero no como solución definitiva, sino para regular de forma temporal un mercado que de facto es predominantemente masculino. “Con el trabajo y el buen hacer, el equilibrio vendrá solo”.

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