“En Reino Unido no se permitiría regalar sartenes para promocionar planes de pensiones”

Critica la baja rentabilidad obtenida en los últimos años

Defiende la generlización del ahorro a través de las empresas

Gregorio Gil de Rozas, jefe de pensiones de Willis Towers Watson en España.
Gregorio Gil de Rozas, jefe de pensiones de Willis Towers Watson en España.

La consultora Willis Tower Watson –con 190 años de historia, presencia en 140 países y 40.000 empleados– se dedica a la gestión integral de riesgos. Su máximo responsable en España en materia de pensiones, Gregorio Gil de Rozas (Madrid, 1973), es uno de los mayores expertos en esta materia. Desde 2016 es también presidente del Instituto de Actuarios. Su diagnóstico sobre la situación de la previsión social complementaria es muy crítico.

¿Por qué los planes de pensiones están en declive?

Tienen mala prensa por su insuficiente rentabilidad pero la clave es que las pensiones públicas son muy generosas. Esto está muy bien, pero asumimos importantes riesgos por el aumento de la esperanza de vida, la caída de la natalidad… Cada vez hay menos gente joven, que tienen que hacerse cargo de pensiones que cada vez son más altas. Cuando entren en vigor plenamente todas las medidas aprobadas en 2011 y 2013, las pensiones van a bajar. O nos acostumbramos a vivir peor o tendremos que ahorrar.

¿Están perdiendo poder adquisitivo los pensionistas?

Desde que se puso en marcha el índice de revalorización de las pensiones, hace tres años, los pensionistas han ganado poder adquisitivo. Las pensiones se han revalorizado un 0,25%, mientras que los precios han bajado. Este año será el primero en que pierdan algo. A partir de ahora, irán perdiendo poder adquisitivo poco a poco.

La mayoría de los partidos políticos pide que se garantice que las pensiones se revaloricen igual que el IPC ¿Qué le parece?

Son 9,5 millones de pensionistas y de votos, no lo olvidemos, que estarían inmunizados respecto a cualquier problema económico que sufriera España. Creo que no sería justo. El Fondo Monetario Internacional considera clave mantener el actual modelo paramétrico de revisión de las pensiones. No se puede cambiar el criterio por cuestiones políticas. Se pierde la credibilidad, algo clave para el sistema de pensiones. Si se ajustan al IPC habría un colectivo inmunizado a costa de trabajadores con un sueldo precario y que nunca va a llegar a ese nivel.

¿La pobre rentabilidad de los planes de pensiones está vinculada a un modelo en el que los bancos controlanel mercado?

En buena medida sí. El consumidor, cuando ve que la rentabilidad de los planes no ha sido buena, no mete el dinero en ese producto, por mucho que haya incentivos. Los planes de pensiones individuales han funcionado mal. Las gestoras lo reconocen y están cambiando su modelo. Además, las comisiones han sido muy altas. La venta a través de oficinas hace que se venda siempre lo que quieren los bancos. Si fuésemos Reino Unido no se permitiría incentivar la venta de planes de pensiones con sartenes. Allí te obligan a que los asesores independientes sean quienes te ayudan a tomar este tipo de decisiones de inversión.

¿Qué le parecen las bonificaciones?

Las bonificaciones que exigen largos periodos de permanencia son un poco contranatura. Debería elegirse el plan porque es un buen producto, y no por un regalo.

¿Qué propone para promover el ahorro para la jubilación?

En primer lugar, informar adecuadamente a los ciudadanos. El Gobierno debería retomar el proyecto del envío de una carta a los mayores de 50 años, en la que se les explique qué pensión van a cobrar. Esa carta debe incluir la devaluación que provoca el aumento de los precios, y la revisión a la baja de las pensiones motivada por las reformas de 2011 y 2013. Es fundamental que se haga. Sería la piedra angular para promover el ahorro para la jubilación.

¿Con esto bastaría?

No. Lo conveniente sería combinar el envío de esta información, a la que tienen derecho los ciudadanos, con la introducción de un sistema semiobligatorio de ahorro para la jubilación en el ámbito empresarial. Lo ideal es el modelo que ha aplicado Reino Unido. Primero las grandes empresas, luego las medianas, y por último las pequeñas. A todos los trabajadores se les ingresa una parte de su sueldo en un plan de empleo, salvo que expresamente pidan salirse. La empresa aporta una parte, y el trabajador otra. Solo así, con una medida casi obligatoria, se lograría afrontar de verdad el problema.

¿Se ahorra poco para la jubilación?

Se destina mucho dinero al ladrillo, pero hacer líquida una propiedad inmobiliaria no es fácil. También hay unos 800.000 millones de euros en depósitos y cuentas bancarias, para imprevistos. Pero lo que se echa en falta es una planificación del ahorro para la jubilación. Si al tema de las pensiones le sumas el aumento del gasto sanitario y en ayudas a la dependencia nos encontramos con una auténtica bomba de relojería.

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