Los bancos se encaminan a la normalización de sus cuentas de resultados

Los márgenes se recomponen lentamente, pero su explosión llegará con la subida de tipos

Bankia pulsa en la foto

Los cinco grandes bancos españoles (Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell y Bankia) ganaron en los nueve primeros meses del año 11.400 millones de euros, un 24% más que en los tres primeros trimestres del año pasado y más dinero que durante todo el ejercicio 2016. Con una cantidad récord de beneficios desde los mínimos a los que le forzó la crisis, van recomponiendo cuantitativamente los resultados, pese a que estén aún muy alejados de los máximos cíclicos. Los grandes esfuerzos de sobreprovisión y recapitalización, así como los costes de absorción de entidades más pequeñas con problemas de solvencia empiezan a remitir, y las cuentas de resultados comienzan a parecerse en su última línea al desempeño del negocio, sin la contaminación de dotaciones especiales.

Pese a que las cinco grandes entidades actuales acaparan una estructura industrial más elevada que antes de la crisis por la absorción de muy buena parte de sus competidores, y aunque han reducido la capacidad instalada durante varios ejercicio seguidos, su negocio en España sigue muy condicionado por una cartera de crédito que no termina de despegar tras un ejercicio de desapalancamiento muy intenso. Están ya en el umbral del crecimiento neto del crédito y han logrado sustituir razonablemente bien la pérdida de ingresos tradicionales, fundamentalmente los derivados de un margen de intereses muy contractivo en los últimos años, con un recurso a las comisiones generalizadas por los servicios bancarios, y que se extiende desde la administración de cuentas al cobro por operaciones específicas o la gestión de su voluminosos recursos en fondos de inversión y pensiones.

La cartera de crédito va virando lentamente en el producto estrella (el crédito hipotecario) desde los cicateros márgenes de los préstamos variables a los fijos, que proporcionan intermediación más generosa y por periodos más estables. No en vano los márgenes de intereses han crecido un 8% hasta septiembre; pero su verdadera explosión se producirá cuando el BCE ponga en marcha la anunciada normalización monetaria con la reducción de los volúmenes de deuda a adquirir y la culmine con subidas de tipos de interés nominales.

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