El norte de Italia puede dar una lección a Cataluña

Reclaman más autonomía fiscal en referendos legales no vinculantes

Véneto y Lombardía esperan negociar más autogobierno

El presidente de Véneto, Luca Zaia, habla con la prensa el domingo, mientras espera los resultados del referéndum de su región.
El presidente de Véneto, Luca Zaia, habla con la prensa el domingo, mientras espera los resultados del referéndum de su región.

El rico norte de Italia puede dar a Cataluña una lección sobre cómo exigir autogobierno. Los votantes de Lombardía y Véneto, que en conjunto suponen en torno al 30% del PIB italiano, han pedido más autonomía en sendos referendos no vinculantes celebrados el fin de semana. Al igual que Cataluña, quieren más autonomía fiscal. La diferencia es que no han llegado a exigir la independencia. Una presión moderada puede dar mejores resultados.

Unas cinco millones de personas votaron en el norte de Italia, hogar de la otrora abiertamente separatista Liga Norte. Más del 95% votó dar a los líderes regionales el mandato de conseguir más autonomía. En Véneto la participación fue del 57% de los votantes, mientras que en Lombardía, cuya capital es Milán, no llegó al 40%.

Al igual que Cataluña, ambas regiones son importantes motores económicos. También se quejan de que el dinero que pagan al Gobierno central en impuestos es desproporcionado respecto a lo que reciben en servicios. El gobierno de Lombardía dice que la brecha asciende a 54.000 millones al año. Para Véneto, la diferencia es de 15.400 millones. Mientras, Sicilia recibe 10.600 millones más de lo que ingresa, según Lombardía.

Como los referendos eran legales pero no vinculantes, el Gobierno italiano no tiene ninguna obligación formal de hacer concesiones. Y el dinero no fluye en un solo sentido: el Estado acaba de pagar 5.000 millones para apuntalar dos bancos fallidos de Véneto. Pero permitir que regiones exportadoras que se enfrentan a la competencia global se queden con una mayor parte de los recursos que aportan no debería ser tema tabú.

A Roma le resultará difícil hacer retroceder la situación. Desechar los deseos del 10% de los electores de las generales de la próxima primavera podría afectar a los partidos en el gobierno. Contrástese con Cataluña, donde las demandas de independencia ha provocado una dura respuesta del Gobierno central, que incluirá la destitución del Govern, y que ha hecho que bancos y otras empresas mudaran su sede. Puede que, con todo, acabe negociando más autonomía. Las regiones italianas esperan lograr resultados similares con menos daños.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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