La trampa de Allergan es un gol en propia meta para las farmacéuticas

Pretendía transferir las patentes de un medicamento a una tribu de nativos americanos

Perdió un 5% en Bolsa después de que un juez invalidara la propiedad intelectual del fármaco

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Cotización de Allergan en la Bolsa de Nueva York (EE UU).

Las acciones de Allergan cayeron hasta un 5% el lunes después de que un juez invalidara la propiedad intelectual de un medicamento crucial para sus ingresos y calificara de “estratagema” el plan de la compañía de usar una tribu de nativos americanos para proteger las patentes. Con el presidente de EE UU, Donald Trump, en guerra con el sector, las tácticas de Allergan hacen un flaco favor a la industria.

La empresa se pasó de lista el mes pasado cuando transfirió las patentes de su fármaco para ojos secos Restasis a la tribu Saint Regis Mohawk. La compañía iba a pagarle 13,75 millones de dólares por adelantado y 15 millones al año en royalties. La idea era que el tribunal de patentes de EEUU no tenía jurisdicción sobre la tribu gracias a su condición de nación soberana. Eso evitaría que el medicamento se etiquetara como genérico, protegiendo así los 1.500 millones de ingresos anuales de Allergan.

El ardid contrasta claramente con el discurso del último año del CEO de Allergan, Brent Saunders, sobre el contrato social de los farmacéuticos con los pacientes y la necesidad de precios responsables en la industria. La trampa también irritó a los legisladores, que se han comprometido a aprobar una legislación para evitar que la táctica se repita. Y el lunes, Trump volvió a afirmar que “la industria se está saliendo con la suya” cobrando altos precios por sus productos.

Solo un juez federal en Texas tomó medidas inmediatas, sin embargo. Estaba examinando el asunto de las patentes en un proceso separado, pero decidió invalidarlas por razones obvias. Dedicó palabras fulminantes a la compañía, diciendo que “pagó a la tribu para comprar, o quizás más exactamente, para alquilar, la inmunidad soberana de la tribu”. También dijo que tenía serias reservas sobre la validez del contrato.

Allergan apelará, pero las probabilidades de una revocación seguramente sean escasas. La maniobra ha profundizado la percepción de que las compañías farmacéuticas se preocupan más por las ganancias que por los pacientes. Es un espectacular gol en propia meta para una industria fuertemente regulada cuyos altos márgenes dependen de la buena voluntad pública y del Gobierno.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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