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Bimbo, Freixenet, Axa y Cola Cao se unen a la fuga de empresas

Freixenet, Bimbo, Axa y Applus también anuncian la mudanza del domicilio social

Las Cámaras de Comercio Europeas se muestran “muy preocupadas”

Las palabras del presidente Carles Puigdemont del pasado martes ante el Parlament, y la suspensión de la declaración de independencia, no han servido para calmar los ánimos de las empresas. La lista de cambios de sede fuera de Cataluña sigue creciendo y son ya 43 las empresas que se mudan. Este miércoles se produjeron seis nuevas incorporaciones.

Uno de los sectores más activos fue el de la alimentación. La Comunidad ha tenido tradicionalmente un peso muy importante en dicha industria, tanto con empresas locales como grandes multinacionales que decidieron situar en Cataluña su sede en España y, tras unos primeros momentos de cautela, la salida de compañías comienza a ser notoria.

La gran noticia en este sentido fue ayer la salida de la mexicana Bimbo. El grupo, con un origen ligado al empresariado catalán, es una de las principales compañías latinoamericanas de la industria. Es, además, propietaria desde el año pasado de Panrico, la panificadora catalana dueña de Donuts.

La empresa señaló hace unos días que no iba a hacer “comentarios ni pronunciamientos” sobre la situación política. Finalmente, la compañía decidió su traslado a Madrid, donde ya tiene presencia en el Polígono de las Mercedes y desde donde ya dirigía la división EAA (Europa, África y Asia).

Pero no es el único nombre. La centenaria Freixenet, la principal productora de una bebida catalana tan tradicional como el cava, confirmó ayer que este mismo mes decidirá el traslado de sede. El encargado de hacer el anuncio fue el presidente del grupo, José Luis Bonet, quien no concretó el lugar ni la fecha. El directivo ya había asegurado que propondría al consejo el cambio de sede en caso de independencia.

Una tercera compañía del sector, Idilia Foods, propietaria de Cola-Cao, anunció el cambio de domicilio social a Valencia. Estas compañías se unen a San Miguel, que informó de su traslado a Málaga. Codorníu y Europastry, también lo estudian.

A los movimientos de las empresas alimentarias se sumaron ayer se unió también Applus. La compañía de inspección y calificación apuntó a la CNMV que tomó esta decisión para mantener la operativa normal de la compañía y con el fin de proteger el conjunto de los intereses generales de la misma”.

Con esta, son ya 14 las cotizadas en España que han cambiado su domicilio social. Juntas suman una capitalización de 83.500 millones de euros. Esta fuga ha afectado a seis de las siete empresas del Ibex 35 que tenían sede en Cataluña.

También se sumaron a la lista Axa y Divina Pastora. En ambos casos, las compañías anunciaron el cambio de domicilio de sus sociedades en Cataluña. La francesa las trasladó a Bilbao y la valenciana, junto a su sede central. Continúa el proceso de salida de las principales aseguradoras con posiciones en Cataluña, como ya hicieran Adeslas, Catalana Occidente o VidaCaixa, la principal firma del sector en España.

Fuera de estos sectores, la consultora eléctrica Cémoi Electricité anunció su traslado a Alicante y la empresa Industrias Ponsa, especializada en cintas de sujección como los cinturores de la Fórmula 1, su mudanza a Madrid.

Las reacciones en el mundo empresarial van más allá de los cambios de sede y ayer la patronal CEOE quiso dejar claro su apoyo al Gobierno central y las decisiones que pueda tomar. En un breve comunicado, la organización que preside Juan Rosell subrayó que “cuanto más se dilate la situación”, mayor será el impacto para la economía en Cataluña, “que ya se está viendo afectada por el cambio social de numerosas empresas, la cancelación de nuevas inversiones y la reducción de turistas”.

José Luis Bonet, quien también es responsable de la Cámara de Comercio de España, pidió al Gobierno una respuesta “proporcionada” ante una declaración de independencia “que no fue tal”. Para el directivo, lo relevante es que se recupere la “normalidad” para evitar “la inestabilidad que perjudica a la economía y al bienestar”.

Bonet señaló que “el empresariado catalán está dividido”, pues dentro hay “empresarios, los menos, que son independentistas, y hay empresarios, los más, que no lo son”. En su caso, subrayó que él es “catalán, español y europeo”, para la que no debe haber “inconveniente”, ya que “todo suma”.

Otros empresarios confían todavía en la posibilidad de una salida dialogada de esta situación de choque de trenes que vive la Comunidad desde hace semanas. Es el caso de Ángel Simón, presidente de Agbar, quien elogió ayer en un artículo en El Periódico, el mensaje lanzado por Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, en favor del diálogo. “La ciudad debe ser escuchada, representa lo mejor de las dos partes que parecen incapaces de entenderse”, subrayó el responsable de la compañía, que anunció el pasado sábado el traslado de su sede a Madrid. En su escrito, pidió “recuperar la estabilidad institucional y tener un horizonte de seguridad y confianza”.

También Campofrío hizo una llamada al entendimiento en un anuncio en medios. “Nos declaramos unilateralmente independientes de la locura colectiva de estos días”, empezaba el escrito. “Independientes de la violencia y dependientes de la libertad de expresión sin miedo a fracturar una amistad”. La empresa llamó a buscar “el entendimiento, la concordia y el diálogo”.

Mientras tanto, los empresarios extranjeros siguen mostrando su temor ante la situación y las Cámaras de Comercio Europeas en España expresaron su “máxima preocupación” por los acontecimientos, que afectan a la seguridad jurídica. Apelaron al “sentido común” y el “regreso al marco constitucional”.

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