Fitch y Moody's prevén un impacto limitado de la independencia en el rating de las grandes empresas

La diversificación geográfica y el probable deseo político de mantener los servicios clave acotarían el impacto de la ruptura

La secesión podría afectar a distribuidoras catalanas ya que pasarían de estar alojadas en un territorio grado de inversión a uno especulativo.

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Logotipo de la agencia de calificación Fitch Ratings en su sede principal en Nueva York

Fitch Y Moody's, dos de las tres mayores grandes agencias de rating, han asegurado este que la "poco probable" independencia de Cataluña supondría "un riesgo limitado" para la calificación de las empresas no financieras que evalúan. Fitch afirma que la diversificación geográfica y el probable deseo político de mantener los servicios clave limitarían el impacto de la ruptura. Por su parte, Moody's asegura que las entidades catalanas sufrirían un impacto negativo si desciende la calificación de Cataluña tras la hipotética secesión. 

Según Moody's, una "poco probable" independencia catalana haría que la región pasase de una calificación Ba3 con perspectiva negativa, que tiene en la actualidad, a una Caa1. Esto significa que las entidades de la región pasarían de estar alojadas en un territorio con grado de inversión a uno especulativo y eso influiría en su propia calificación. 

Aunque las primeras estimaciones de la agencia se alejan de la alarma, Moddy's cree que el deterioro de la solvencia soberana afectaría a los bancos españoles, aseguradoras, corporaciones no financieras y al sector dedicado a las infraestructuras, como Aena (Baa1) o Adif (Baa3). También a las entidades de servicio público catalanas que tienen la misma calificación que España o superior. Es el caso, por ejemplo, de Aigues de Barcelona, posicionada en un Baa1. Incluso si las empresas con sede en Cataluña se trasladan a otros territorios, se enfrentarían a implicaciones negativas si mantienen exposición a la región. 

Los analistas de Fitch creen que la mayoría de las compañías están bien distribuidas por el territorio nacional, y que esto limitaría el impacto de la caída de los ingresos en Cataluña. La agencia no ve probable que se pierda el acceso al público catalán, pero considera que los ingresos podrían verse afectados si Cataluña sale de la Eurozona. 

Además, afirma Fitch, gran parte de estas empresas están diversificadas en el extranjero, lo que amortiguaría el golpe si la secesión afecta al resto de España. Es el caso de Telefónica, Iberdrola, OHL o Ferrovial, entre otras. 

Gas Natural y Cellnex también cuentan con importantes operativos internacionales, pero están más expuestas porque sus sedes están en Barcelona. Otras empresas que tienen importantes activos en Cataluña son Repsol, que controla una refinería en la región, Enagas; Red Eléctrica de España, que posee las redes de transmisión eléctrica, y Endesa, propietaria de la mayor parte de la red de distribución. 

Fitch añade que la posición de las compañías tras la secesión, si llega a ocurrir, dependerá de diversos factores: la disposición monetaria catalana, el nivel de cooperación entre España y Cataluña y la continuidad o no de la regulación en la región. Esto último afectaría especialmente a las empresas de servicio público muy reguladas.

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