Los inspectores del BdE arremeten contra la nueva regulación bancaria

Consideran que el supervisor pudo hacer más para evita la burbuja

Bankia salió a Bolsa "con provisiones pintadas"

Banco de España
Luis María Linde, gobernador del Banco de España

El presidente de la Asociación de Inspectores del Banco de España, Pedro Luis Sánchez, ha cargado contra el supervisor bancario español en su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados donde se investiga la crisis financieras, y sobre todo de las cajas de ahorros.

Sánchez ha asegurado que el Banco de España pudo tomar medidas más "eficientes" para evitar la crisis financiera, y ha negado que "no hubiera soportes jurídicos legales para frenar la burbuja del crédito e inmobiliario, algo a lo que se ha acogido el supervisor en todas sus comparecencias. "No es cierto que no se pueda haber hecho más desde la regulación y la supervisión", ha declarado Sánchez.

El presidente de la asociación de inspectores ha asegurado que Bankia salió a Bolsa en 2011 con "provisiones pintadas e imposibles de conseguir en tres meses (6.913 millones)”, y que su quiebra no se produjo por las dos recesiones económicas vividas en la última década, sino “por un desfase patrimonial de 20.000 millones de euros que se originó entre 1999 y 2006”.

Adermás, critica que tras la crisis financiera y el desastre de la salida a Bolsa de Bankia no se hubieran producido dimisiones en el Banco de España.

El inspector no escatimó en críticas hacia la actuación de la Junta Única de Supervisión (JUR) y la supervisión europea. Ante las preguntas de distintos diputados presentes en la Comisión de Economía, Sánchez calificó de “grosería técnica” el desfase entre 2.000 y 8.200 millones negativos que se incluye en el informe elaborado por Deloitte para cuantificar el deterioro del Banco Popular. 

“Si de verdad el informe dice esto y si esta es la valoración que se hace de la entidad, técnicamente hablando es una grosería. No tiene ningún sentido”, aseveró el presidente de la asociación de los inspectores, que también detecta “debilidades” en la supervisión y los mecanismos de resolución europeos.

“Si cualquier inspector, ante nuestros responsables decimos que en una cartera de crédito hemos encontrado un eventual deterioro de entre 200 y 300 millones, no vamos a quedar muy bien profesionalmente. Pero si digo que el eventual quebranto que he detectado variará en función del escenario entre 200 y 800, quizás es mejor que me dedique a otra cosa”, ironizó.

Pero Sánchez también aprovechó su paso por el Congreso para quejarse de la actual normativa bancaria. La nueva regulación “puede conducir a un desastre mayor del que hemos sufrido”, sentenció. Anticipó así un colapso del sistema financiero europeo peor que el sufrido en los últimos años por el empeoramiento de la regulación. “No se está llevando a cabo una auténtica supervisión in situ de las entidades de crédito europeas”, afirmó, para añadir: “no se está comprobando con todo rigor el cuadro contable, la conciliación contable, los datos de origen, los datos de balance, etcétera, desde hace casi ya tres años. Esa es la realidad en la que vivimos y es nuestra obligación transmitírsela. Estamos en una situación realmente complicada y podemos llegar a una situación aún más complicada”.

Expuso que el Mecanismo Único de Supervisión (MUR) –presidido por Daniéle Nouy–“en absoluto supone mayor garantía de cara a la estabilidad financiera en Europa, más bien todo lo contrario”.
Se quejó, además, de la actuación de la cúpula de Sareb. Teme que el más conocido como banco malo esté vendiendo inmuebles a un precio “por debajo del valor de mercado” y animó a los diputados a pedir explicaciones a esta entidad. Sus declaracione se basan en que algunos compañeros suyos que tienen conocimiento de que la Sareb podría estar “enajenando activos a un precio por debajo del valor del mercado”. E insinuó que “quizás no exista suficiente transparencia sobre la gestión de estos activos” de la Sareb.

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