Volkswagen vuelve a corregir la factura del escándalo de las emisiones

Ha añadido otros 2.500 millones en provisiones a su programa de recompra y actualización

La única buena noticia es que los inversores ya son más pesimistas que la dirección

Volkswagen
Logotipo de Volkswagen en una fábrica de Wrzesnia (Polonia).

Los problemas con el diésel de Volkswagen comenzaron en 2015 al saberse que sus vehículos subestimaban las emisiones del óxido de nitrógeno. Dos años después, el fabricante de automóviles sigue luchando por cuantificar las consecuencias financieras del nocivo escándalo.

VW añadió el viernes otros 2.500 millones de euros en provisiones a su programa de recompra y actualización de unos 475.000 automóviles norteamericanos. Representa una gran cifra respecto alas ganancias de VW, en torno a un tercio del ebitda de la división automotriz en el segundo trimestre, aunque manejable para un grupo que tenía activos líquidos de casi 24.000 millones a finales de junio.

La incapacidad de VW para estimar con precisión las cantidades es una preocupación mayor. El año pasado, la compañía acordó con las autoridades estadounidenses gastar 8.500 millones de euros en la compra de vehículos afectados o proporcionar modificaciones de emisiones de forma gratuita, así como hacer pagos en efectivo a propietarios actuales y antiguos. El aumento del viernes equivale a casi un tercio de esa cifra, y a más de una décima parte de los 22.600 millones que VW había reservado para cubrir el coste del asunto.

Es cierto que VW no es el único que cambia los costes de escándalos pasados. Los bancos tienen experiencia ampliando las reservas tras la intervención de los reguladores: puede que el Royal Bank of Scotland tenga que hacer exactamente eso cuando finalmente reciba una multa del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Pero la lógica es diferente: los ejecutivos de los bancos que intentaran anticipar la factura final podrían dar alas a las autoridades para ser aún más duras. En comparación, el caso de VW es pura incompetencia.

La única buena noticia es que los inversores ya son más pesimistas que la dirección de VW. El grupo alemán perdió sólo un 1% –unos 730 millones– de valor de mercado en la tarde del viernes. Las acciones de VW cotizan en una modestas 5,6 veces las ganancias futuras, frente a las más de siete veces de sus colegas alemanes Daimler y BMW. Hasta que la compañía pueda poner un límite definitivo a los costes del dieselgate, esa hundida valoración persistirá.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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