El capital riesgo se alimenta de compañías españolas

Los inversores asiáticos, los más interesados en las firma patrias.

Las vitivinícolas están en su punto de mira

El capital riesgo se alimenta de compañías españolas

La alimentación española está de moda y es uno de los sectores más pujantes de la economía. Por eso no es de extrañar que los inversores extranjeros hayan puesto los ojos sobre las empresas del sector y, de paso, también del de distribución. Desde el comienzo de la recuperación económica se han sucedido multitud de operaciones corporativas. “Existe interés por parte de la propia industria, que quiere consolidar y hacerse más fuerte, así como por los fondos de capital riesgo, que ven la alimentación como un sector seguro y de crecimiento”, afirma Fernando García de León, socio de la firma de asesoramiento financiero Arcano.

El principal motivo que lleva a los inversores a apostar por esta industria es la fortaleza de sus exportaciones y el saneamiento de sus cuentas. “España es bastante potente en frutas, carnes, pescados y comida procesada”, explica García de León.

En el segmento frutícola ya ha habido movimientos. La firma de capital riesgo Miura Private Equity entró en el accionariado de Martinavarro el año pasado y este año ha sido el fondo Proa Capital quien ha comprado a la murciana Moyca, que comercializa uva de mesa sin pepita.

Ya en 2014, la sociedad de capital riesgo Portobello compró a Viscofan su filial Industrias Alimentarias de Navarra (IAN), propietaria de los espárragos Carretilla y el fondo británico CVC se hizo con el 48% de la aceitera Deoleo.

Entre la procedencia de las inversiones destacan los países asiáticos. “Los inversores más activos han sido los asiáticos”, señala Enrique Domínguez, socio de asesoramiento financiero de Deloitte. Un ejemplo fue la compra de Conservas Albo por parte del grupo chino Shanghai Kaichuang en 2016 por 61 millones de euros.

Movimiento mundial

Ante la creciente demanda de productos alimenticios, los expertos resaltan que desde hace años se producen movimientos de consolidación a nivel internacional. Uno de los últimos grandes intentos ha sido el del grupo estadounidense Kraft Heinz, que hizo una oferta de fusión a la británica Unilever por unos 135.000 millones de euros, que fue rechazada a principios de año. La unión habría dado lugar al segundo mayor grupo de alimentación tras Nestlé. En el mercado se rumorea ahora que la compañía, cuyos mayores accionistas son Berkshire Hathaway y 3G Capital, lo está intentando con Danone.

La multinacional francesa Lactalis adquirió Puleva Food, división láctea del grupo Ebro Puleva (ahora Ebro Foods), por 630 millones en 2010. “En el sector lácteo hay jugadores internacionales muy potentes, como Lactalis, que siguen un proceso de consolidación a nivel mundial”, puntualiza García de León.

La consolidación ya se ha visto en el negocio de bebidas. “Exceptuando vinos, un sector muy atomizado, en cervezas, refrescos y zumos hay pocos jugadores”, asegura el socio de Arcano. La cervecera belga AB InBev y la británica SABMiller se unieron para constituir la mayor productora de cerveza del mundo, en una operación que está considerada como una de las fusiones más importantes de la historia. García de León augura movimientos en el sector vinícola: “Hay muchas bodegas y tiene sentido que ganen tamaño”. El grupo vinícola chino Changyu Pioneer Wine adquirió en 2015 un 75% del accionariado de Marqués del Atrio por 35 millones. También cree posibles operaciones en el negocio cárnico, porque la mayoría de los actores son compañías familiares que quieren crecer fuera.

Los analistas piensan que habrá movimientos en breve. “Hay una serie de operaciones en alimentación que los fondos de inversión están mirando”, señala García de León. Domínguez coincide: “actualmente se negocian varias transacciones relevantes que se cerrarán en los próximos meses”.

Nuevos actores

El negocio de la distribución no ha vivido al margen de estas operaciones y también ha despertado el interés de los inversores. El fondo Letterone Investments, del magnate ruso Mikhail Fridman, se hizo el pasado mes de julio con el 10% de las acciones de Dia. “La compañía ya comentó que invertiría alrededor de 3.000 millones de dólares en el sector minorista. Destinó 2.300 millones a Holland & Barett y unos 350 millones a Dia. Tiene margen para incrementar su posición”, prevé Eric Tibi, gestor de fondos de de Amiral Gestion.

Anteriormente, en 2015, el grupo industrial chino Bright Food compró el distribuidor Miquel Alimentació, con enseñas como Spar. Los planes del gigante asiático pasan por convertir a esta compañía en una plataforma para exportar productos españoles a China.

“Los procesos de consolidación siempre están presentes en nuestro sector, menos concentrado que en Europa, pero hay que tener en cuenta que las empresas familiares, regionales y cooperativas dominan la distribución. Por tanto, no parece que vayan a cambiar la estructura del negocio en el corto y medio plazo”, concluye Ignacio García Magarzo, director general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).

Súper en transformación

El negocio de la distribución vive una profunda transformación. El mercado de gran consumo en España creció un 2,9% en el segundo trimestre, según los datos de Nielsen. “Hay cinco grandes tendencias: interés por la salud, con el crecimiento de productos orgánicos y ecológicos; preocupación por la sostenibilidad; búsqueda de conveniencia y comodidad del cliente; irrupción de la tecnología y apuesta por el producto prémium”, resume Asís González de Castejón, director de estudios de distribución de la consultora. Siguiendo estas tendencias, Dia y Carrefour apuestan por nuevas tiendas de proximidad mediante franquicias, el gigante Amazon compró los supermercados ecológicos Whole Foods y la cadena francesa inauguró su primer Carrefour Bio en Madrid.

El capital asiático es el más interesado por las firmas patrias. Las compañías vitivinícolas están actualmente en su punto de mira

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