Blue Bottle Coffee dará a Nestlé poco más que un poco de agitación

El gigante suizo comprará una participación mayoritaria en la cadena de cafeterías

La adquisición indica al menos que la creatividad fluye en la sede de la compañía

Café Blue Bottle
Vaso de Blue Bottle Coffee, en Los Ángeles (California, EE UU).

Blue Bottle Coffee puede darle a Nestlé poco más que un poco de agitación. El gigante suizo que produce las barras de chocolate KitKat y la comida para bebés Gerber anunció el jueves que comprará una participación mayoritaria en la cadena de cafeterías, que tiene una valoración de alto octanaje: 700 millones de dólares (585 millones de euros).

Es una renovación premium para el fabricante de Nescafé, que también va a librarse de su negocio de dulces en Estados Unidos. Puede que sea difícil, sin embargo, que una marca nicho como Blue Bottle sacuda los resultados.

Según el diario británico Financial Times, Nestlé comprará un 68% de la cadena por 500 millones de dólares (418 millones de euros). Esta inversión, junto con la compra la semana pasada del fabricante de harinas veganas Sweet Earth, introduce a Nestlé en algunas de las áreas más modernas y de mayor crecimiento del mercado de alimentos y bebidas.

La cadena de Seattle Starbucks también está abriendo tiendas más sofisticadas en la línea del café artesano, mientras que Peet’s Coffee & Tea, de San Francisco, aunque propiedad del conglomerado alemán JAB, compró Stumptown, rival de Blue Bottle, hace un par de años.

Para Nestlé y su nuevo jefe Ulf Mark Schneider, el desafío será convertir el acuerdo en algo más que un paso más del tipo que ha frustrado a los inversores, como el recién llegado Dan Loeb y su hedge fund Third Point. Nestlé, que tiene un valor de 260000 millones de dólares (218.000 millones de euros), no ha alcanzado los objetivos de ventas en los últimos tiempos y ha sido renuente a realizar cambios radicales en su cartera.

Es dudoso que exista una demanda suficiente para que las tiendas de café de “sifón” se expandan más rápidamente. Y puede que la cercanía a marcas de consumo masivo como Nespresso dañe la calidad y disminuya el prestigio de Blue Bottle. La adquisición indica al menos que la creatividad fluye en la sede de Nestlé en Vevey (Suiza). Para estimular a un gigante así, sin embargo, se necesitará algo más que una simple gota de cafeína.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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