La plantilla de Popular reporta día a día la aceptación del bono de fidelización

Directores de zona piden que se contacte con el 60% de los exaccionistas en la primera semana

La campaña emprendida por Santander es considerada "prioritaria"

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Un hombre cerca de un cajero de Banco Santander y de una oficina de Banco Popular Getty Images

Santander lo tiene claro. La campaña de fidelización de los clientes de Banco Popular que hayan sido a la vez accionistas ha sido definida para la plantilla como “prioritaria”, aseguran empleados de la entidad. La razón es conseguir fidelizar a estos clientes de la red de Popular, la principal valía del banco que adquirió el pasado 7 de junio por un euro tras ser intervenido por la Junta Única de Resolución y el FROB. Para ello, la entidad que preside Ana Botín ha decidido compensar a los pequeños accionistas que acudieron a la ampliación de capital de Popular en junio de 2016 y que perdieron toda su inversión tras la resolución del banco con un “bono de fidelización”.

El objetivo es que los casi 115.000 accionistas y a la vez clientes que acudieron a la ampliación de capital por 2.500 millones de euros recuperen parte o toda su inversión (lo perdieron todo tras la intervención de Popular por parte de la JUR), aunque sea en 2024 y a cambio de una serie de concesiones, como la de renunciar a la vía judicial para poder recuperar su dinero.

La campaña, iniciada el miércoles y cuyo plazo para suscribir estos bonos de Santander finaliza el 7 de diciembre, se ha convertido en la principal del nuevo curso, coinciden varios empleados de Popular. Estas mismas fuentes mantienen que la oferta es tan importante para los objetivos del grupo que los directores territoriales de Popular han comunicado a las diferentes sucursales que en una semana deben haber contactado ya con el 60% de los potenciales perceptores de los nuevos títulos.

Características del bono

Uno de los objetivos de la iniciativa de Santander para compensar a los pequeños accionistas es fidelizar a estos clientes que a la vez son inversores, y evitar así un daño reputacional en el banco ante la posibilidad de que una gran parte de estos clientes minoristas optasen por emprender medidas legales.

En el folleto de la CNMV se avisa de que estos títulos podrían no ser remunerados por varias circunstancias, lo que el cliente debe tener en cuenta si decide suscribir este bono, que renta un 1% sobre su valor nominal hasta 2024.

Además, y como ha sucedido en las campañas más agresivas que ha llevado a cabo el banco, los empleados de las oficinas deben reportar de una a dos veces diarias los avances en la aceptación de este bono de fidelización. “Todo depende del director de zona, ya que las instrucciones de los ejecutivos del banco no fijan objetivos”, explica uno de estos empleados de Popular.

El dilema, afirman fuentes de la plantilla, es que una parte destacada del colectivo al que va dirigido este bono son empleados de la propia entidad que aún no había decidido “si litigar o no contra la anterior cúpula de Popular ante la presión que ejerció para que colocáramos acciones de la ampliación de capital de junio de 2016 entre clientes minoristas, al margen de las que compramos nosotros y nuestras familias”.

Uno de los requisitos fundamentales para beneficiarse de este bono es renunciar “irrevocable e incondicionalmente” a emprender acciones legales y reclamaciones contra Santander, según reza el folleto aprobado por la CNMV. Si ya se han iniciado, deberán terminarse. “Esta medida impide que los accionistas minoritarios que tengan títulos de la ampliación que llevó a cabo Popular en 2012 o adquiridas en Bolsa, al margen de los adquiridos en junio de 2016, puedan reclamar para intentar recuperar toda su inversión si aceptan la oferta de Santander”, señala un experto financiero, que recuerda, no obstante, que el bono de Santander es gratuito, aunque hay que esperar siete años para recuperar la inversión realizada si se opta por su contratación.

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