Las aerolíneas, en revolución permanente, ante la nueva oleada de consolidación

El combustible barato en el transporte aéreo no está tan garantizado como la fuerte competencia

El hecho de que hayan sido las aerolíneas las primeras empresas en popularizar el término low cost, internacionalmente reconocido para describir un modelo de negocio que ofrece servicios a precio inferior a los de los competidores, es significativo de la revolución a que se han visto sometidas estas las últimas décadas. Una revolución que en términos de actividad empresarial se ha convertido en continua y que convierte en animado el dibujo del sector.

En el negocio europeo de transporte aéreo hay en estos momentos al menos tres perfiles de compañías, unas en posición compradora frente a todo lo que se ponga por delante y mientras lo permitan las autoridades de competencia, con estrategia ofensiva tanto en operaciones corporativas como en precios. Entre ellas figuras destacadamente las líderes del low cost, que también se han convertido en líderes del negocio y han obligado al resto a entrar en ese proceso de revolución permanente. Otras, sin embargo, están a la espera de comprador, como la segunda de Alemania, Air Berlin, y la primera de Italia, Alitalia, que aparte de los derechos de aterrizaje tienen el mejor activo en sus flotas. En tercer lugar está el grupo que, con origen casi olvidado ya en las antiguas compañías de bandera, ha acometido procesos de consolidación y ha dado pasos, más o menos exitosos pero imprescindibles para su supervivencia, en el negocio low cost.

En este marco aparecen contadas compañías independientes de gran tamaño como la española Air Europa. La aerolínea, integrada en el gigante turístico Globalia, de capital familiar e inmerso en un proceso de modernización, parece destinada a participar en la nueva ola de alianzas que se divisa en el horizonte. Su reciente acuerdo comercial con Ryanair es una muestra de la potencialidad que atesora, y más con su apuesta decidida por Latinoamérica. El actual precio barato del combustible no está tan garantizado como la fuerte competencia y el estrechamiento de los márgenes. Un entorno que va a llevar a nuevas aproximaciones en el sector, mediante fórmulas como los acuerdos de negocio o cualquiera otra, con las que fortalecer el músculo en un mercado en el que reina solo la competitividad.

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