De izquierda a derecha, de pie, los doctores Eduard Gratacós y Maite Mendioroz, el director general de la Fundación La Caixa, Jaume Giró, y los doctores Pedro Alonso y Bonaventura Clotet. Sentados, la doctora María Blasco, el presidente de la Fundación La Caixa, Isidro Fainé y el doctor Valentín Fuster.
De izquierda a derecha, de pie, los doctores Eduard Gratacós y Maite Mendioroz, el director general de la Fundación La Caixa, Jaume Giró, y los doctores Pedro Alonso y Bonaventura Clotet. Sentados, la doctora María Blasco, el presidente de la Fundación La Caixa, Isidro Fainé y el doctor Valentín Fuster.

Los investigadores en salud piden más fondos y menos palabras

Los científicos, a los que les sobra reconocimiento, necesitan apoyo económico

La Fundación La Caixa triplica el dinero destinado al sector, alcanzando los 90 millones

La investigación científica y médica española, y por ende sus profesionales, vive inmersa en una situación difícil de calibrar. No falta reconocimiento y aprecio a la labor de estos expertos, pero sí un apoyo que vaya más allá de los buenos gestos y las palabras. “No nos encontramos con una falta de consideración por parte de la sociedad. Todo lo contrario. La gente confía en los profesionales, acude a los hospitales y compra en las farmacias, lugares y productos que han nacido de la investigación científica. El problema lo encontramos en la desconexión que existe entre el reconocimiento público y la exigencia de responsabilidades”, explicó hoy el doctor Pedro Alonso, especializado en la investigación de enfermedades que surgen, como él mismo recordó, como consecuencia de la pobreza y de la posición económica, tales como la malaria. “Hay que exigir un apoyo material a nuestro trabajo por parte de las instituciones públicas, ya que gran parte de nuestra labor la podemos desarrollar únicamente gracias a muchos organismos privados”.

El doctor se refirió a la Fundación Bancaria La Caixa, en un acto organizado para dar a conocer el nuevo camino de la campaña Imprescindibles, por la que la entidad financiera ayuda económicamente a los investigadores en ciencia y salud de España. “Queremos elogiar la labor de un grupo de élite dentro del campo de la investigación médica. En tiempos en los que futbolistas, políticos y gente del entretenimiento gozan de todo el reconocimiento, queremos ensalzar la labor de estos profesionales a veces desconocidos”, señaló el director general de la Fundación Bancaria La Caixa, Jaume Giró.

Para ello, la apuesta de la entidad financiera es firme: triplicar el dinero destinado a la investigación en tres años, pasando de los 30 millones de euros de 2016 a los 90 millones de euros en 2019. Además de la ayuda económica, “también queremos colaborar para dar visibilidad a la labor de todos estos equipos”, añadió Giró. Al trabajo del doctor Pedro Alonso se le añade el del doctor José Baselga, dedicado a la investigación del cáncer y director médico del memorial Sloan Kettering de Nueva York; el de la doctora María Blasco, directora del grupo de telómeros y telomerasa del CNIO; el cardiólogo Valentín Fuster; la doctora Maite Mendioroz, dedicada a la investigación de enfermedades neurológicas, principalmente el alzhéimer; el doctor Eduard Gratacós, especializado en la cirugía embrionaria; y el doctor Bonaventura Clotet, dedicado a la investigación del sida. Cometidos, todos ellos, inmersos en dificultades económicas.

Según datos del Informe COTEC 2017 sobre la inversión en I+D+i , cuatro de cada 10 euros del presupuesto público dedicado a la investigación no llegan a ejecutarse. En los presupuestos públicos, señala el informe, existe una creciente brecha entre las previsiones iniciales de asignación de recursos y el gasto real ejecutado al final del periodo presupuestario. Es decir, en 2015 se registró una tasa de ejecución del 61%, la menor desde que existen datos. El relevo parece que lo han cogido las entidades privadas, que en el citado año financiaron el 47% de la inversión total; en concreto, 6.920 millones de euros, 136 millones más que en 2014. “Nadie duda de que todo el apoyo a la ciencia y a la investigación va a redundar en un beneficio común para todos. Por ello sería bueno explicar a la sociedad, que valora nuestro trabajo, todo el coste y esfuerzo que conlleva”, recordó Bonaventura Clotet, no sin recordar los avances que están logrando en su campo: “Vamos poco a poco, y estamos en la buena dirección para conseguir curar el sida, pudiendo atacar los lugares del cuerpo en los que consigue refugiarse la enfermedad. Pero aún nos queda un tramo por recorrer para el que necesitamos apoyo”.

En 2015 se registró una tasa de ejecución del 61%, la menor desde que existen datos

Por el mismo camino apuntó el cardiólogo Valentín Fuster: “Estamos centrados en nueve proyectos. Tres dedicados a la franja de edad que va del nacimiento a los 25 años. Otros tres que se centran entre los 25 y los 50 años y otro trío dirigido a los mayores de 50 años. Cada periodo de edad es distinto en estas enfermedades, por lo que la investigación también lo es”. Y así como los expertos recordaron la necesidad de ser pacientes con la investigación, además de dotarla de los recursos necesarios, donde también hubo unanimidad fue en recordar el potencial con el que cuenta España. “Nuestro país es pionero en ciencias e investigación, incluso pese a los sangrantes recortes que ha vivido. El dinero por el que tenemos que competir para poder investigar se ha reducido en un 30%, y eso es una barbaridad”, dijo María Blasco. Esta experta en la lucha contra el cáncer fue incluso más allá, y recordó que no solo necesitan apoyos como el de La Caixa, sino un compromiso público y político con su labor. “Se habla mucho del pacto por la educación; pero también sería necesario un gran pacto nacional por la ciencia”.

Merece la pena salvaguardar todos los avances logrados hasta el momento. “Pese a todas las dificultades, España sigue siendo un país pionero en el sector, con centros de investigación que son referencia en todo el mundo”, continuó Blasco. Sin embargo, se corre el riesgo de echar por la borda todo lo logrado si la situación no gira. “La sociedad valora nuestro trabajo, pero eso no es suficiente. Seguimos muy lejos de otros países que nos rodean, cuyos presupuestos multiplican al nuestro”, recordó Eduard Gratacós. Su campo de actuación ilustra a la perfección esta realidad: “Trabajamos con los fetos, con los embriones. Nos dedicamos a algo que hace 30 años ni siquiera sabíamos que podía hacerse, como es la cirugía embrionaria. Hoy sabemos que en el 10% de los embarazos el feto va a sufrir problemas que le van a afectar en su vida adulta. Problemas que solo con investigación y la capacidad de intervenir podremos solventar”.

Con el dinero que supone construir un kilómetro de AVE se puede pagar el sueldo anual de 300 investigadores

Esta es una muestra de los pasos que se están logrando en España, y que peligran por la falta de presupuesto y apoyo público. Para asegurar futuro y continuidad basta con romper esa discrepancia entre la percepción positiva de la sociedad y la falta de inversión, “confiando e invirtiendo en los profesionales. Yo he tenido la suerte de poder volver de Estados Unidos y empezar aquí un proyecto, pero hay muchos compañeros que están haciendo el camino inverso por falta de oportunidades”, recordó Maite Mendioroz, quien ilustró con un ejemplo a qué se refería, no para igualar a la baja, sino para reclamar un trato equivalente para la ciencia: “Con un kilómetro construido para las vías del AVE, podemos pagar el sueldo anual de 300 investigadores”.

Con estas ayudas, además del evidente impulso económico, las instituciones privadas apuntan a más: “Es más que una acción de difusión, queremos sensibilizar y movilizar a la sociedad. En este caso, en favor de la trascendencia del papel que desempeña la investigación y de la importancia del mecenazgo en la lucha contra las enfermedades más extendidas”, en palabras del presidente de la Fundación Bancaria La Caixa, Isidro Fainé. 

 

Normas
Entra en EL PAÍS