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Giovanni Castellucci y Francisco Reynés, primeros ejecutivos de Atlantia y Abertis.

Atlantia busca volumen con Abertis para jugar en la gran liga de las concesiones

Pondrá el foco en EE UU y Australia ante la alta exposición a Europa y Suramérica

Los grupos suman 26.000 millones en inversiones comprometidas

La oferta de adquisición de la italiana Atlantia sobre la mayor concesionaria española de autopistas, Abertis, entra en su tramo decisivo con la incertidumbre de si habrá, o no, oferta competidora por parte de ACS. Mientras la constructora que preside Florentino Pérez insiste en el tanteo de compañeros de viaje, capaces de soportar una operación superior a los 16.400 millones, a lo que se suma la deuda de 16.000 millones que cuelga del grupo catalán, la italiana diseña una estrategia de crecimiento que busca conquistar “nuevas fronteras” si es capaz de sacar adelante la opa.

Fuentes de toda solvencia apuntan que el grupo combinado, regido por Atlantia, tendría entre sus objetivos prioritarios asaltar los dos grandes mercados del momento en lo que toca al negocio concesional: Estados Unidos y Australia. En el primero de ellos apenas hay una presencia testimonial de Abertis, con actividad en Puerto Rico, y el segundo se ha resistido tanto a la firma que dirige Francisco Reynés como al conglomerado que lidera Giovanni Castellucci.

“Mercados como Italia, Francia o España, en los que tienen destacadas operaciones Atlantia o Abertis, están maduros y presentan escasas oportunidades, y seguir creciendo en Latinoamérica puede representar excesivo riesgo”, explica uno de los analistas que ha tenido acceso a las últimas presentaciones de ambas compañías, “un grupo del tamaño de Atlantia más Abertis está condenado a buscar nuevos mercados y crecer para renovar su negocio y atender la deuda resultante”.

La necesidad de envergadura y referencias internacionales para abordar los dos exigentes países es, según las fuentes consultadas, una de las justificaciones de la opa. Pero antes de eso, tal y como ha reconocido la empresa controlada por la familia Benetton, se trata de acelerar el crecimiento y superar la excesiva exposición al mercado italiano (el 86% del ebitda de Atlantia era local en 2016).

EE UU y Australia presentan proyectos para los que se requiere envergadura, por los costes y la extensión de las licitaciones

Tanto EE UU como Australia, terreno en el que se desenvuelven los mayores fondos de infraestructuras del mundo, se han convertido en obligados campos de juego para las operadoras de infraestructuras a pesar de barreras como el alto coste de licitar, las fuertes exigencias de avales, el problema de los dilatados plazos de los concursos, y el descomunal presupuesto de los proyectos. Ferrovial y ACS están entre las grandes referencias con mejor posición en los dos paraísos de la inversión en infraestructuras.

Abertis señaló ambas áreas como estratégicas y ha intentado el abordaje con insistencia. Llegó a pujar en 2008 por la Pennsylvania Turnpike en EE UU, por la que ofreció 12.800 millones de dólares. Ganó el concurso y fue la propia Administración la que lo dejó en suspenso. Además, ha analizado los activos ya maduros y en dificultades financieras que ha ido vendiendo Ferrovial, entre otras oportunidades. Ya en Australia, la concesionaria estuvo inmersa en el proceso de concesión de Queensland Motorway, perdiendo la final ante la firma local Transurban, que ofertó 4.783 millones en mayo de 2014.

Fuentes del mercado explican que la italiana no tiene decidido cuál de las dos marcas iría a uno u otro destino, estando abierta la posibilidad de que sumaran fuerzas en los concursos de mayor calado.

Compromisos millonarios

La combinación de Atlantia y Abertis consolida el mayor operador de autopistas del mundo, con presencia en 15 países y 14.100 kilómetros de carreteras de peaje en concesión. La suma de sus resultados brutos de explotación alcanza los 6.600 millones de euros (según cifras de 2016), superando los poco más de 4.000 millones de la francesa Vinci por el negocio de concesiones, y los compromisos de inversión llegan a los 26.000 millones.

Atlantia debe atender proyectos como el de la nueva terminal del aeropuerto de Roma, con 5.600 millones de euros, y ejecutar mejoras en sus autopistas italianas por unos 10.000 millones. Abertis, por su parte, cubrirá con 2.000 millones las inversiones previstas por la filial brasileña Arteris y entró en Italia con la toma de A4 Holding y un proyecto de construcción (Valdástico) presupuestado en más de 1.500 millones.

La opa italiana valora Abertis en 16.400 millones de euros, a razón de 16,50 euros por título. El anuncio de la misma se produjo el 15 de mayo y justo un mes después fue depositado el folleto ante la CNMV. El regulador está a la espera de que la empresa recopile las pertinentes aprobaciones de las autoridades de competencia de los mercados afectados antes de dar su veredicto sobre la oferta. Una vez publicado el folleto, deberá hacer su valoración el consejo de Abertis y es probable que afloren las posibles ofertas competidoras.

Este mes se esperan las autorizaciones de Competencia

- La opa de Atlantia ha recabado ya el visto bueno del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que utilizó el procedimiento acelerado para revisar la operación, y la autorización del Conselho Administrativo de Defesa Econômica (CADE) de Brasil.

- Restan opiniones decisivas como la de la Comisión Europea, la Fiscalía Nacional Económica de la República de Chile, o la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) de Argentina.

- Los dictámenes de los organismos de competencia se esperan a lo largo del mes de septiembre y la CNMV podría publicar el folleto, si no pone objeciones ni hay cambios en la oferta, entre octubre y noviembre.

- Lo normal es que ACS no haga firme una posible oferta hasta que el folleto de Atlantia vea la luz. Tampoco es previsible que la italiana decida mejora alguna antes de que el consejo de Abertis se pronuncie sobre la oferta de 16,50 euros por acción realizada el pasado 15 de mayo.

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