El aliado de la financiación alternativa

Las instituciones públicas comienzan a entrar en las plataformas de ‘crowdlending’

Crowdlending

Desde que se iniciara el proceso de reestructuración del sector financiero con la fusión, absorción y adquisición de cajas de ahorros y bancos, no solo ha disminuido el número de cajas y bancos en España sino también el volumen de nueva financiación a empresas, que ha pasado de 527,5 billones de euros en 2011 a 323,6 billones en 2016, según datos del BBVA Research. Una caída de aproximadamente el 38% que ha tenido considerables consecuencias en el tejido empresarial español.

Como resultado de esta concentración financiera, el 72% del negocio bancario está ahora controlado por los cinco principales bancos españoles, cuando en 2008, estos aglomeraban el 42% de la cuota del mercado. Una consolidación que ha repercutido directamente en el crédito a las empresas, ya que, cuando se produce una fusión, absorción o adquisición, la suma de 1+1 no necesariamente es igual a 2, como hemos podido ver a lo largo de estos años. Una situación que se presenta debido a los límites de riesgo que establece el regulador a cada banco según el sector, la proyección y la región, entre otros.

En esta nueva reconfiguración del sector financiero, las empresas se han encontrado con una menor oferta de financiación por parte de las entidades y un endurecimiento de las condiciones para acceder a la misma. Todo ello porque se han presentado dos elementos fundamentales a lo largo de este proceso. Por un lado, los bancos han aprovechado el momento para cumplir con su deseo de reducir la financiación a medio o largo plazo, y aumentar la de corto plazo, situación que no han podido superar muchas empresas a lo largo de estos años; y por otro, han exigido garantías reales, hasta para casos en los que no era necesario, para luego recurrir al Banco Central Europeo con el fin de solicitar liquidez o para consumir menos capital.

Ante la ineficacia a la hora de canalizar los recursos necesarios para el crecimiento de economía se ha abierto paso la necesidad de desarrollar medios alternativos de financiación que reactiven la economía española. Como parte de este proceso de desbancarización, el Gobierno aprobó en 2015 la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, que amplía la frontera de la financiación empresarial y permite a las empresas conectar directamente con inversores que cuentan con un capital para invertir y están dispuestos a prestárselo.

Así, a mediados de 2016, la CNMV dio el pistoletazo de salida a las plataformas de financiación participativa (crowdfunding), autorizando a varias de estas a desarrollar su actividad en el mercado español. Un sistema que proporciona una solución rápida y ágil, sin papeleos innecesarios ni letra pequeña y sin pedir garantías reales o productos vinculados porque lo que realmente se evalúa es la capacidad de repago de la deuda de las empresas que solicitan un préstamo.

En este proceso de desintermediación bancaria, la Unión Europea ha mostrado su apoyo a estas nuevas plataformas de financiación alternativa invirtiendo dinero en ellas para aumentar la línea de crédito de las empresas españolas y europeas. En mayo de 2016, el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), órgano de la Unión Europea que facilita garantías y fondos de capital de riesgo como ayuda a las pymes, y que forma parte del Grupo Banco Europeo de Inversiones (BEI), junto con el Grupo KfW de Alemania, que es el banco alemán gubernamental de desarrollo, hicieron llegar dinero a las pequeñas empresas de Reino Unido a través de Funding Circle.

Esta transacción, que fue la primera de su tipo en Europa, se ha repetido en julio de este año. Esta vez, el Grupo BEI a través del FEI, aportó 18,5 millones de euros a nuestro fondo de cofinanciación para financiar empresas españolas y europeas, lo que muestra el deseo de la Unión Europea por acabar con la concentración bancaria y promover la financiación alternativa como una fuente complementaria de acceso a los préstamos.

Pero el Grupo BEI y el Grupo KfW no son los únicos bancos públicos que se han servido de una plataforma de préstamos para hacer llegar dinero a proyectos empresariales de inversión que repercuten directamente en la economía real. En abril de este año, el Banco Público de Inversión (Bpifrance), homólogo francés del Instituto de Crédito Oficial (ICO), se adhirió a nuestro fondo de cofinanciación para contribuir a la financiación de empresas europeas.

Esta participación de instituciones públicas podría llevar a pensar que se iniciará un proceso de endurecimiento de las condiciones de financiación de las plataformas de préstamos a empresas. Sin embargo, no es así. Cada vez que una de estas instituciones públicas desea hacer llegar dinero a las empresas a través de la financiación alternativa, se lleva a cabo un largo y riguroso proceso de due diligence para comprobar que las plataformas están a la altura de las circunstancias y que son capaces de hacer frente a las necesidades financieras de las empresas, y así contribuir con el desarrollo de la economía en cada uno de los países en los que facilitan estos préstamos.

La desintermediación bancaria ha iniciado un camino sin retorno, y la diversificación de las fuentes de financiación se erige como una realidad gracias a la llegada de las plataformas de préstamos a empresas, que cada día muestran mayor madurez al asociarse con instituciones públicas que las revisten de solidez, transparencia y confianza.

Grégoire de Lestapis es CEO de Lendix España.

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