Sol y playa en la era digital

Las ‘smart cities’ son la clave para lograr destinos de calidad para visitantes y ciudadanos

Turismo

España es el país con el sector turístico más competitivo del mundo. Cualquiera de nosotros puede comprobarlo. Especialmente, estos días. Pero, además, el Foro Económico Mundial lo ha certificado. Tras analizar 14 conceptos clave como sostenibilidad ambiental, seguridad, infraestructuras, precios o tecnologías disponibles para el visitante, entre otros, nos sitúa por segundo año a la cabeza del ranking mundial. ¿Casualidad? ¿Suerte? Ni mucho menos. En las dos últimas décadas España ha protagonizado un salto sin precedentes en su forma de entender la industria turística, lo que le ha permitido batir año tras año el récord de visitantes; superar ya la cifra de 75 millones y elevar el peso en el PIB hasta el 11,7% –solo el pasado año generó 80.000 nuevos empleos.

Hemos alcanzado la cima. Ahora queda lo más difícil. El desafío de buscar nuevas formas de mejorar aún más; de reforzar las áreas más débiles; de fidelizar a nuestros clientes y atraer a otros nuevos; de incrementar su nivel de satisfacción...

En este punto, la tecnología puede jugar un papel fundamental. La digitalización de casi todo lo que nos rodea nos permite hoy utilizar los avances técnicos para desarrollar destinos dotados de más inteligencia que mejoren la experiencia de los visitantes en todos los ámbitos posibles. Internet y las TIC han abierto un cambio inexplorado en la forma de entender el turismo.

La competencia existente entre las marcas –entendidas estas como posibles destinos– para que los clientes recuerden el tipo de producto contratado o el lugar que han elegido y mantengan un buen recuerdo de la experiencia es hoy la clave. Por eso es imprescindible la apuesta por parte de los empresarios del sector por la inversión en la mejor y más avanzada tecnología como baza para atraer, retener y satisfacer las nuevas demandas de los usuarios; quienes no solo buscan en España un destino cultural o de sol y playa, sino también una industria hotelera de calidad que les garantice el máximo confort durante su estancia.

Con este objetivo, son ya muchos los hoteles de nuestro país que aportan un valor añadido a la experiencia del visitante a través de tecnologías capaces de tener en cuenta el bienestar del usuario (control de la climatización, la iluminación, conexiones a internet, etc.) y utilizar eficientemente los recursos; a la vez que aportan un alto nivel de seguridad gracias a los más modernos sistemas de videovigilancia y protección contra incendios.

Estos hoteles logran conseguir la comodidad del usuario sin dañar el medio ambiente, debido a que utilizan los más vanguardistas sistemas de gestión de edificios; capaces de reducir hasta un 30% los gastos energéticos, monitorizando la demanda de energía y controlando los sistemas de climatización e iluminación. Un todo en uno que les sitúan un paso más cerca del turismo del futuro.

Por otra parte, otro factor en el que las nuevas tecnologías pueden contribuir decisivamente tiene que ver con las dificultades a las que se enfrentan los gestores de los territorios en un país que casi duplica su población con la llegada de turistas. Factores, por ejemplo, como la estacionalidad provoca aumentos bruscos de población en temporada alta y puede dar lugar a unos recursos y servicios saturados en las ciudades. Sin embargo, esta situación se puede solventar a través del big data, que permite gestionar grandes cantidades de datos a la vez para no estresar los sistemas públicos de transporte, abastecimiento, seguridad, etc. Es responsabilidad de estos gestores vertebrar las ciudades de sistemas de transporte (trenes, metros, aeropuertos, etc.) y servicios públicos capaces de abarcar la demanda de ciudadanos y visitantes en cualquier época del año.

Todo ello, además, sin olvidar la seguridad que los turistas esperan tener cuando visitan nuestro país, pese a atentados como el de hace menos de dos semanas en Cataluña. Establecer una protección perimetral en las áreas y espacios más susceptibles de sufrir ataques terroristas; así como disponer de unos potentes sistemas de ciberseguridad que protejan y eviten daños sobre infraestructuras críticas, como es el caso de las depuradoras de agua o las centrales eléctricas, es un requisito clave para las grandes urbes de hoy en día.

Pero, sin duda, otra de las características que convierten a un destino en inteligente es que además sea un entorno sostenible. Se trata de construir destinos turísticos que cubran las nuevas necesidades actuales pero que, al mismo tiempo, protejan las del turista del futuro. Las nuevas tecnologías deben asegurar la protección del medio ambiente y contribuir al equilibrio entre el crecimiento económico y el desarrollo sociocultural y local. Fenómenos como los que están ocurriendo en muchas ciudades de España con el alojamiento turístico ponen en evidencia la necesidad de buscar un modelo sostenible y compatible con los intereses de todas las partes. Por eso entra el juego con tanta relevancia el concepto de smart city.

Las ciudades inteligentes son la clave para conseguir destinos más atractivos, mejor valorados a nivel mundial y en los que, tanto residentes como visitantes, disfruten de una calidad de vida mayor. Es esencial impulsar el sector turístico en esta dirección para mantener a España en la posición óptima que ocupa y, al mismo tiempo, crear lugares perfectos.

Rosa García es presidenta de Siemens España.

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