Trocear Telecom Italia dividirá a sus accionistas

Vivendi podría salir ganando, pero quizás no los inversores minoritarios

Roma quiere separar la red de telefonía fija del grupo, que sus rivales pagan por usar

Carretes de cables de fibra óptica de Telecom Italia, en un almacén de Perugia.
Carretes de cables de fibra óptica de Telecom Italia, en un almacén de Perugia.

La idea de dividir Telecom Italia está ganando peso rápidamente en los círculos políticos y financieros de Italia. Cargos del Gobierno, como el ministro de Finanzas, Pier Carlo Padoan, rumian que podría tener sentido separar la red de telefonía fija del grupo. El mayor accionista estaría de acuerdo, pero no los demás inversores.

Si TI separara sus cables, ahorraría al Gobierno varias molestias. Tal como están las cosas, no es lo ideal que un operador de telefonía móvil privado gestione una infraestructura monopolista que sus rivales pagan por usar. Además, está controlada por una empresa extranjera, la francesa Vivendi. Por si no fuera suficiente, TI se enfrenta a la compañía apoyada por el Estado Enel Open Fibre, ya que ambas están creando redes paralelas de banda ancha.

Desguazar la empresa también podría ser una victoria para Vivendi. Las relaciones del grupo con el Gobierno italiano se han agriado, debido a una reacción interna contra la propiedad extranjera de activos estratégicos. Además del 24% de TI, Vivendi también posee una participación en Mediaset. Reducir TI a sus negocios móviles italianos y brasileños podría convertirlo en un dueño de Mediaset más apetecible.

Pero, ¿qué quiere la propia Telecom Italia? La cuestión debería ser si una ruptura crearía valor. Que podría. Los activos de redes e infraestructuras suelen cotizar con una prima respecto a los operadores móviles: unas 8 veces o más el ebitda, frente al múltiplo actual de TI de 5 veces. Suponiendo que el ebitda de la división de redes, 2.000 millones, se disparara al múltiplo mayor, sumaría más de 5.000 millones, casi un tercio, al valor patrimonial de TI.

Es más fácil de decir que de hacer. La venta de la red privaría a TI de los ingresos, y le endosaría el coste de alquilarla. Sólo hay un comprador obvio: Enel Open Fibre. Además, Enel parece confiar en que su banda ancha hará que la tecnología de TI quede obsoleta de todos modos, y el Gobierno ha intentado tratar con altivez el valor de la red. Eso indica que TI podría no obtener un buen precio. Pero si Vivendi y Roma apuestan por el desguace, lo que la mayoría de los inversores quieran importará menos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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