Reino Unido quiere colar un caballo de Troya en la frontera con Irlanda

Londres presenta su agenda comercial en forma de preocupación por la paz en el Ulster

Es inteligente, porque tener a Dublín de su lado aumenta sus posibilidades de éxito

Cartel en la frontera de Irlanda e Irlanda del Norte, en Londonderry.
Cartel en la frontera de Irlanda e Irlanda del Norte, en Londonderry.

El Gobierno británico intentará enviar un caballo de Troya comercial a Irlanda. La UE quiere que el asunto de la frontera con Irlanda del Norte se resuelva antes de acordar condiciones más generales del brexit. Las nuevas propuestas de Londres presentan con habilidad su agenda comercial, expresada en forma de preocupación por la paz. Puede que no funcione, pero es inteligente, porque tener a Dublín de su lado aumenta sus posibilidades de lograr lo que quiere.

El miércoles, el Gobierno británico detalló su posición sobre el asunto por primera vez. Eso debería agradar a los políticos irlandeses, que han presionado para que se planteara cómo sería exactamente la frontera tras el brexit. La respuesta es: casi como ahora. La primera ministra británica, Theresa May, desea que el movimiento de bienes y personas permanezca relativamente sin restricciones después de marzo de 2019, sin volver a una –polémica– frontera física.

Una idea es que las pequeñas empresas, que suponían más del 80% del comercio norte-sur en 2015, no se consideren comercio internacional y, por tanto, estén exentas de restricciones. Las grandes corporaciones podrían autodeclarar, y se les permitiría viajar libremente de un lado a otro.

Aceptar tanta laxitud en la única frontera terrestre de la UE con Gran Bretaña sería extraordinariamente generoso por parte de Bruselas. Pero la afirmación de que es una “fantasía”, como ha dicho el europarlamentario Guy Verhofstadt, puede esconder que la propuesta tiene cierta lógica.

En primer lugar, las condiciones comerciales se expresan en forma de preocupación por la estabilidad, ya que el sufrimiento económico podría exacerbar las tensiones en la región. Además, Londres y Dublín quieren lo mismo, e Irlanda es uno de los países más pro-UE del bloque.

Donde Gran Bretaña tienta la suerte es al decir que la mejor forma de garantizar la prosperidad de Irlanda es dar al Reino Unido libertad de comercio con toda Europa, al tiempo que se le permite negociar acuerdos con terceros países. Eso será difícil de lograr. Pero usar la frontera con Irlanda del Norte, hasta hace poco un asunto secundario para Londres, como moneda de cambio no es una mala manera de plantearlo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.


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