Encontrar soluciones es una obligación para los representantes de los trabajadores

Renunciar a proponer un mediador señala escasa disposición para resolver un conflicto

Aeropuerto de Barcelona-El Prat
Control de seguridad del Aeropuerto de El Prat. EFE

El cuarto día de huelga indefinida de los trabajadores de Eulen en los controles de seguridad en El Prat transcurrió este jueves con total normalidad, como las tres primeras jornadas. Los elevados servicios mínimos y el refuerzo activo de los miembros de la Guardia Civil han reducido las colas al nivel habitual en agosto. Esta situación convierte en menos explicables las largas esperas a que se venía sometiendo a los viajeros en la terminal barcelonesa –aparte de los paros efectuados desde el 24 de julio–, salvo que se admita la posibilidad de una huelga de celo o encubierta, una figura que, esa sí, no forma parte de la legalidad en España. El sistema arbitral con laudo de obligado cumplimiento sí es , sin embargo, una medida contemplada en la normativa vigente, y cuenta además con numerosos antecedentes, la mayoría de los cuales tienen que ver precisamente con la actividad del transporte de viajeros.

Eso hace más incomprensible la actitud de los representantes de los trabajadores de Eulen, que incluso antes de que el Consejo de Ministros extraordinario y monográfico sobre el conflicto de El Prat, pusiese en marcha el proceso para nombrar un mediador, ya anunciaran a bombo y platillo que el arbitraje promovido por el Gobierno es “ilegal” y que recurrirán su laudo. Esto, sumado al anuncio de que renuncian a proponer un árbitro –empresa y plantilla tienen para ello de plazo hasta la mañana de hoy– señala escasa disposición para resolver un conflicto que afecta al segundo aeropuerto más importante de España, con un tráfico que está a punto de alcanzar a Barajas en número de pasajeros.

“Nosotros vamos a rechazar su propuesta y ellos [la empresa] la nuestra, es mejor que decida el Gobierno”, dicen en el comité de huelga. Y ese es su error. La capacidad para negociar y para encontrar soluciones debe ser intrínseca a los representantes de las empresas y de los trabajadores en todo momento. Y en esa acertada línea se han mostrado los de otros aeropuertos, que han suspendido paros previstos y apuestan por el grupo del trabajo propuesto por Fomento para analizar la precariedad del sector de seguridad privada. Lo contrario significa priorizar otros objetivos.

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