Un giro en la estrategia inversora de China que puede ser positivo

El exceso de deuda acumulada por los grupos chinos empieza a ser preocupante

El extraordinario despliegue inversor de las empresas chinas por todo el mundo, desarrollado en los últimos años con intensidad especial en Latinoamérica y África, pero sin dejar de lado ningún rincón del planeta, ha diseñado un nuevo orden corporativo internacional que en algunos países y sectores llega a dibujar un mapa económico completamente inédito.

El desaforado ritmo inversor se ha orientado a la caza de materias primas, pero también de tecnología, con indeseables atajos según acusaciones de la Unión Europea y de Estados Unidos, que han llegado a frenar operaciones de compra con el argumento de que China incumple las reglas de juego sobre patentes y derechos. En todo caso, la creciente posición compradora de las compañías chinas por el mundo es una estrategia indiscutible. Hasta ahora. Porque las cosas están cambiando. Entre enero y julio, de este año según datos del Ministerio de Comercio de la República Popular de China, los flujos inversores hacia otros países bajaron el 44%, hasta 49.000 millones de euros. Un recorte que va más allá del posible sesgo estadístico por algunas grandes operaciones en el periodo anterior.

Hay otras razones que explican este frenazo. La principal, es la campaña del Gobierno contra el exceso de gasto de los grandes grupos chinos, lo que le habría llevado a emitir mensajes a gigantes como Wanda, Fosun o HNA con la exigencia de una moderación inversora. Pero en el trasfondo de este giro hay una cuestión de más calado que empieza a ser preocupante: el exceso de deuda acumulada. Esto, y las nuevas consignas marcadas en el plan quinquenal por el presidente Xi Jinping, han llevado a la banca pública a frenar el crédito y a fijar límites a la ingeniería financiera para lograr fondos con traspasos entre filiales y a que se utilicen activos extranjeros como garantía para financiar sus compras en el exterior.

Sin excluir grandes operaciones puntuales, que con toda probabilidad se darán, lo cierto es que la barra libre inversora de China por el mundo parece tocar a su fin. Una buena noticia si este cambio estratégico sirve para evitar una burbuja y aporta criterios financieros más homologables a nivel internacional.

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