Cuál es el mejor producto para invertir

Cuál es el mejor producto para invertir

La protección al inversor y sus bajos costes de operativa hacen de los fondos la mejor opción

Hay que ver si los resultados del gestor estuvieron en línea con la evolución del mercado

El mundo está cambiando desde un Estado de bienestar que procura educación, sanidad y cobertura durante la jubilación, hacia un entorno económico en el que se hace necesaria una mayor implicación del individuo en la financiación de la educación de sus hijos y la suya propia, de la atención sanitaria y de la planificación de una jubilación digna, complementando la pensión pública.

Respecto a la inversión directa en Bolsa o en el mercado de renta fija, los fondos de inversión suponen una alternativa más adecuada para un inversor individual. Sus costes de operativa son menores y su diversificación supone una mayor seguridad, en el caso de que uno de los valores en cartera pueda sufrir un descalabro en su cotización. Por otra parte, la protección de su inversión es alta en el caso de quiebras o resoluciones, ya que el suscriptor de un fondo de inversión es el dueño de sus participaciones, participaciones que están custodiadas por la entidad depositaria, que habitualmente pertenece a un grupo financiero distinto al de la entidad gestora. Adicionalmente, se cuenta con la experiencia y los conocimientos de un profesional experto de la gestión, que dispone de los medios para conocer, entender y seguir los mercados y, desde el punto de vista fiscal, tienen el atractivo adicional de no tener asociado impuesto alguno de plusvalía por el traspaso entre diferentes fondos, impuesto que solo se aplica por reembolsos del patrimonio invertido.

De acuerdo con estas interesantes ventajas, los fondos de inversión de gestoras nacionales suman un patrimonio de 255.365 millones de euros al terminar el primer semestre de 2017. Un volumen patrimonial que, aunque pueda parecerlo, no es muy elevado comparado con el de las primeras economías europeas. Tomando los datos de la Asociación Europea de Gestión de Activos y Fondos (Efama), como referencia, el patrimonio español representa apenas un 2% del total en Europa, mientras que Alemania y Francia suponen un 13,10% y un 12,71%. Una cuota que nos puede indicar que aún queda mucho camino por recorrer en fondos en España.

Puesto que no todos los fondos consiguen resultados positivos todo el tiempo, ni son adecuados para todo tipo de inversor, a la hora de seleccionar un fondo de inversión, es necesario tener en cuenta algunos factores importantes.

Antes de nada, es necesario establecer un objetivo de inversión para definir si lo que perseguimos es un aumento del capital a largo plazo u obtener ingresos recurrentes y a qué se destinará el capital alcanzado. También es importante el nivel de tolerancia al riesgo; si el inversor es capaz de soportar, material y mentalmente, cambios bruscos en la valoración de la cartera del fondo o no. Por último, el horizonte de inversión debe quedar bien definido para conocer si el inversor tendrá necesidades de liquidez a corto plazo, que podrían mermar el valor final del capital. De forma general, los participes de fondos sería recomendable que tuvieran un horizonte de inversión de cinco años.

Los inversores con un horizonte de inversión a largo plazo y que pueden soportar un nivel aceptable de riesgo y volatilidad, se verían adecuadamente recompensados con un fondo de apreciación del capital, cuya cartera se concentra en renta variable, mas volátil por naturaleza, pero también con mayor potencial de revalorización a largo plazo. Por el contrario, si lo que se busca es obtener rentas regulares, debería optarse por una cartera de renta fija soberana o corporativa. En el término medio entre ambos, los fondos mixtos, que invierten tanto en acciones como en bonos, se adecuan a inversores con un horizonte de inversión a largo plazo, pero con un riesgo menor que los de renta variable pura.

Y en cuanto a costes, ¿cuáles se deben considerar? Puesto que las comisiones repercuten directamente en la rentabilidad del fondo, es importante conocerlas antes de decidirse a invertir en él. Normalmente los fondos tienen una comisión fija de gestión y otra de depósito, que remuneran los servicios de las entidades gestora y depositaria. La comisión de gestión queda limitada a un máximo de 2,25% por ley y la de depósito a un 0,2% del patrimonio. Sin embargo, cuando en lugar de estar referenciada al patrimonio lo está a los rendimientos, su límite se sitúa en el 18%; es la también conocida como comisión de éxito. En algunos casos, el fondo puede aplicar comisiones de suscripción y reembolso, limitadas en ambos casos al 5% del patrimonio, que son habitualmente aplicables en fondos garantizados; en este tipo de fondos, las ventanas de liquidez para reembolsos de patrimonio son de gran importancia, para evitar comisiones de reembolso que reduzcan las expectativas de rentabilidad del fondo.

La evolución histórica y el gestor del fondo son también factores a considerar antes de decidirnos a invertir en un fondo. Hay que preguntarse si los resultados obtenidos por el gestor en periodos pasados estuvieron en línea con la evolución del mercado en ese periodo, si fue más o menos volátil (si su valoración varió en mayor o menor grado) que los principales índices y por último, pero no menos importante, la frecuencia de rotación de la cartera, que nos da una indicación de los costes operativos en que incurre el fondo. Como información adicional, antes de decidirse a invertir es una buena idea revisar la literatura que publica la gestora, que puede dar una indicación sobre las expectativas futuras del fondo y sobre las tendencias de la industria o mercado en que invierte.

El tamaño también importa. Aunque normalmente el tamaño de un fondo no debería comprometer la habilidad del gestor para alcanzar sus objetivos de inversión, hay ocasiones en que puede ser demasiado grande. Aunque no hay un límite claro establecido, puede estimarse que un fondo de 100.000 millones tendría muy probablemente dificultades en hacer y deshacer posiciones en el mercado sin afectar su cotización y en mantener el anonimato.

Así pues, seleccionar un fondo de inversión puede parecer una tarea abrumadora, pero si conoce sus objetivos y tolerancia al riesgo, la mitad de la batalla está ganada. Considerar estos factores a la hora de seleccionar un fondo debería aumentar las posibilidades de alcanzar con éxito el objetivo propuesto.

Paula Mercado es directora de Análisis VDOS Stochastics y quefondos.com

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