Las próximas fusiones en la banca española

El mercado cree que Liberbank será el siguiente

Competencia aún no ve problemas por la concentración

FMI

A vueltas con las fusiones bancarias. Parece que al Fondo Monetario Internacional (FMI) le gusta eso de que los bancos se casen entre ellos. En su informe sobre el sector financiero español, presentado el martes de la semana pasada, el FMI alabó la solución dada por Bruselas para Popular, su intervención e inmediata compra por Santander. Pero el Fondo pide más integraciones para que la banca logre reducir costes y mejorar su rentabilidad. Y parece que lo va a conseguir.

El Fondo Monetario Internacional considera que el sistema financiero español necesita otra vuelta de tuerca en el cierre de oficinas, recorte de plantilla y, lo que es lo mismo, de concentración bancaria. El informe presentado el pasado martes ya refleja la unión de Santander con Banco Popular, o la también absorción de BMN por Bankia. Su examen se ha llevado a cabo entre las últimas semanas de junio y las primeras de julio. Ya han tenido en cuenta ambas operaciones de contratación.

Pese a ello, el FMI insiste en que para recuperar la rentabilidad del sector bancario las aún entidades financieras existentes deben seguir con el recorte de gastos, y el mejor método para ello es el recorte de oficinas y de plantilla, y las fusiones, aunque es cierto que no lo dice de forma tan explícita en su informe.

La verdad que ya apenas hay combinaciones posibles. La banca mediana que hace unos años podía hacer la competencia a las grandes entidades ahora se ha convertido en un pequeño oasis en el sector financiero español, lo mismo que las cooperativas de crédito.

Santander no tiene previsto un plan de prejubilaciones para este año. Solo si se produce la integración con Popular podría poner en marcha uno

Al margen de las pequeñas cooperativas, entre las que destaca Cajamar, por ser la de mayor tamaño, pero es la última de las que revisa el Banco Central Europeo por tamaño en España, solo quedan Liberbank, Ibercaja, Unicaja, Kutxabank y Abanca, además de Bankinter, como objetos de deseo.

De ellas, el mercado apuesta por Liberbank como la siguiente entidad en ser absorbida. Su elevado volumen de activos inmobiliarios es uno de sus principales lastres. De hecho, se la compara a Popular. A ello hay que añadir que una vez aislada la crisis de Popular, que ha pasado a ser una filial de Santander, hasta que Competencia dé el OK a la operación de integración, las posiciones cortas del banco que hasta el pasado 6 de junio presidía Emilio Saracho se habían trasladado a esta entidad, razón por la que la CNMV decidió suspender esta actividad el pasado mes.

CaixaBank, inmersa en la integración del portugués BPI, parece la principal candidata a absorber Liberbank. Pero BBVA o Sabadell esperan también en la retaguardia. Aunque es cierto que el objetivo de esta entidad liderada por Cajastur es mantenerse independiente.

El mercado también apuesta por una absorción de Unicaja tarde o temprano. Es cierto que la entidad dominada por la fundación Unicaja, que controla algo más del 50% de su capital, acaba de estrenarse en Bolsa, requisito del FMI, la Comisión Europea (CE) y del Banco Central Europeo para todas las antiguas cajas de ahorros tras las ayudas públicas recibidas por el sector en 2013. Pese a ello, nadie descarta su absorción en un futuro. De hecho, esta entidad tenía todo preparado para su integración en Banco Santander, incluso tras el anuncio de salir a Bolsa. Pero el destino a veces logra trastocar los planes. Y en este caso fue Popular el banco que se cruzó en su camino. Con lo que se hace ahora difícil que la entidad que preside Ana Botín recupere sus planes para unir Unicaja en el grupo financiero.

BBVA o incluso CaixaBank podrían ser unos candidatos idóneos para absorber Unicaja, aunque parece que es Sabadell al que más le encaja esta pieza. BBVA y la entidad que preside Jorge Gual están dispuestos a acortar distancias con Santander, que se ha convertido en la primera entidad española por cuota de mercado y tamaño.

Casos distintos son los de Kutxabank o Abanca. Las dos antiguas cajas siguen caminos distintos, aunque coinciden en una cosa, quieren mantenerse independientes, y en ambos casos parece que pueden conseguirlo.

La entidad vasca ha logrado que el Gobierno suavice la penalización por no salir a Bolsa. El Ejecutivo aprobó esta primavera un decreto para ampliar hasta 2024 el periodo en el que las fundaciones bancarias puedan constituir su fondo de reserva en caso de no cotizar. Esta norma solo tiene un destinatario, la caja vasca, ya que Ibercaja tiene intención de estrenarse en el parqué, aunque agotará los plazos para ello. Tampoco afecta a Abanca, ya que la antigua caja gallega fue adquirida en 2013 por Juan Carlos Escotet en subasta competitiva tras haber sido nacionalizada.

El objetivo de la norma era o es que las fundaciones bancarias no controlen al banco que les dio origen. Lo que se traduce en que no tengan cruce de consejeros o que la fundación no sume más del 40% del capital del banco. En el caso de Kutxabank, la fundación de la BBK suma el 57%, la de la Kutxa suma un 32% y la de Vital controla el 11% restante. Pero lo dicho, en el caso de esta entidad las fundaciones podrán conservar sus participaciones sin alterar, y sobre todo la BBK, hasta 2024, y luego, a tan largo plazo quién sabe.

Kutxabank tampoco tiene mucha, por no decir ninguna, intención de ser absorbida.

Ibercaja también pretende mantener su independencia, y en ello está. Pero no cuenta con el apoyo tan explícito del Gobierno como Kutxabank. Su objetivo es salir a Bolsa en 2020 para cumplir así con la norma que impide a estas entidades que sus fundaciones controlen más del 40% de su capital.

La institución cuyo consejero delegado es Víctor Iglesias quiere alargar el plazo para salir a Bolsa hasta 2024. Para ello ha tomado como referencia la fecha límite del decreto aprobado por el Gobierno para ampliar el plazo de penalización para estas entidades por no cotizar. Pero como se ha dicho en párrafos anteriores, esta norma solo tiene un destinatario, Kutxabank, y Economía ha rechazado que Ibercaja pueda extender hasta 2024 el plazo para estrenarse en el parqué.

Y mientras, la sombra de la fusión planea sobre la firma aragonesa. Sería una buena presa para BBVA, aunque como ocurre siempre en estos casos, podría haber sorpresas si se plantea en un futuro su absorción. Un alargamiento del plazo para subir los tipos de interés, como la presión regulatoria para aumentar sus ratios de capital, podrían ser decisivos para que su proyecto de mantenerse independiente tuviese que alterarse y buscar la alternativa de una fusión pactada.

Abanca, mientras, parece que puede resistir en solitario. De hecho, aquellos que no confiaban en que Escotet pudiese inyectar músculo comercial a la antigua caja gallega han cambiado de opinión.

Por cierto, el mercado conocerá el viernes los tan esperados datos financieros de Popular. Santander dará a conocer ese día sus cuentas del primer semestre, en las que se incluye ya las de Popular. Máxima expectación.

Y para finalizar, un apunte, la muerte por suicidio del expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa. El que llegó a tener a más de medio Madrid en sus manos decidió quitarse la vida el pasado día 19. Su muerte ha sorprendido a todo el mundo, pero se había convertido en un apestado social. Nadie quería acercarse a él, lo que ha quedado reflejado en su entierro, ni un político ni un representante del mundo financiero.

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