Las ventajas de un caballero blanco viejo conocido de Abertis

Italia no ha aplicado hasta ahora el principio de reciprocidad en estas operaciones

Florentino Pérez, presidente de ACS, e Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa.
Florentino Pérez, presidente de ACS, e Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa.

La irrupción de ACS en el marco de la OPA de la italiana Atlantia sobre Abertis introduce oxígeno en un escenario que la constructora española aún debe analizar con sobriedad y cautela. ACS, que confirmó el viernes a la CNMV que estudia lanzar una posible contraoferta, no solo debe ofrecer más de los 16.534 millones de Atlantia, sino también gestionar los 15.000 millones de deuda que arrastra Abertis y hacerlo sin desestabilizar sus propios números, que ha costado cinco años de esfuerzos sanear. Si la comisión ejecutiva de la compañía presidida por Florentino Pérez da el visto bueno a la operación, su propuesta sería bien recibida por el Gobierno. La aparición de ACS en escena se produce apenas cuarenta y ocho horas después de que se haya frenado, con buen criterio por parte del Ejecutivo, una posible oferta de Aena.

Hay varias razones por las que sería una buena noticia que ACS ejerciese de caballero blanco de Abertis. La primera tiene que ver con la mejora que puede suponer para compañía y accionistas la introducción de un factor de competencia en la operación. Las condiciones de la OPA de Atlantia no resultan ventajosas en exceso y de momento no hay señales de que la italiana vaya a mejorarlas. A ello hay que sumar la lógica estratégica e histórica de la operación entre las dos españolas, dado que ACS fue fundador de lo que hoy es Abertis, en la que llegó a tener un 25%. Entre las dudas figura la reacción del propio mercado, que parece considerar que la constructora podría ser un objetivo demasiado ambicioso para ACS, un grupo que ha logrado encauzar su deuda y aún no ha culminado la digestión de Hochtief y Leighton.

El nacionalismo financiero no es un camino económicamente ventajoso en un mundo globalizado y el Gobierno hace bien en exhibir una actitud de neutralidad, pero tampoco se puede olvidar que Italia no ha aplicado hasta ahora el principio de reciprocidad en este terreno. El intento, en 2006, de Abertis de lanzar una OPA sobre Atlantia (antigua Autostrade) no prosperó por la intervención del Gobierno italiano. Ello no obliga a dar una respuesta similar, pero la candidez tampoco parece un camino prudente o estratégico.

Normas