Los bonos griegos son un reto para Europa

El país quiere volver a emitir deuda a 5 años por primera vez desde 2014

Sus emisiones podrían ser atractivas si la zona euro le presta ayuda

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, y Alexis Tsipras, primer ministro griego, en una reunión en Salónica, hace una semana.
Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, y Alexis Tsipras, primer ministro griego, en una reunión en Salónica, hace una semana.

Grecia quiere emitir bonos a 5 años apenas semanas después de recibir otro tramo de su rescate. Atenas tendría dificultades para mantenerse solvente a los tipos actuales, pero los bonos podrían ser atractivos pese a todo si la zona euro presta ayuda a Grecia.

Hace apenas un mes, Grecia negociaba los fondos de emergencia. Pero los bonos a 10 años rinden menos ahora que cuando el país vendió por última vez deuda a largo plazo al público, en 2014. El Gobierno de izquierdas está aprobando reformas y superando sus metas fiscales. Además, la economía está llamada a crecer de nuevo tras siete años estancada.

Supongamos que Grecia toma prestado a un 4,5%, un tipo ligeramente inferior al del cupón de su último bono a cinco años. Incluso si obtiene un superávit primario del 1,5% del PIB y la economía crece a una tasa nominal del 3%, la deuda pública, del 180% del PIB, seguiría subiendo. No es un problema inmediato porque los Gobiernos europeos han prestado a tipos mucho más bajos. El inconveniente es que el rescate de Grecia expira el próximo año, y su necesidad de refinanciar deuda aumentará después.

Los inversores dependerán de dos muletas. Una es el BCE, que puede incluir a Grecia en su programa de compra de bonos, presionando a la baja los costes de intereses. La escala de las compras depende de cuándo considere el BCE sostenible la deuda de Grecia.

Eso a su vez depende de los Gobiernos europeos. Su compromiso de extender los vencimientos de deuda y diferir los pagos de intereses aligeraría aún más la carga, pero depende de la economía y la posición fiscal de Grecia. Las previsiones de Bruselas suponen que el país puede mantener un superávit antes de pagos de intereses del 3,5%. El FMI lo considera imposible, lo que implica que Europa tendrá que proporcionar más alivio.

Puede que la cosa no se aclare hasta después de las elecciones alemanas de septiembre. Si todo va según el plan, sin embargo, los inversores podrían recoger excelentes ganancias. Un analista estima que los rendimientos de los bonos griegos podrían caer más de un punto porcentual una vez intervenga el BCE. Los inversores pueden encontrar atractiva esa apuesta.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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