Blesa: “No tengo un euro, tengo todo embargado; me hago yo todas las labores de la casa”

Las declaraciones más controvertidas del banquero ante el tribunal

"Lo que pasó en Bankia cuando yo ya no estaba no es cosa mía"

Miguel Blesa en una comparecencia
Miguel Blesa en una comparecencia EFE

El fallecimiento de Miguel Blesa ha generado un gran revuelo. A principios de 2013, Miguel Blesa pisaba, por primera vez, los tribunales por su gestión en la compra del City National Bank de Florida por parte de Caja Madrid. Desde ese momento, su rostro comenzó a ser habitual en los banquillos. Durante esos años, el expresidente de Caja Madrid estuvo envuelto en polémicas por sus declaraciones en los juzgados.

En el último juicio, el de las tarjetas black, que duró más de cuatro meses, Blesa fue condenado a seis años de cárcel. Sin embargo, su defensa recurrió la resolución ante el Tribunal Supremo, que estaba pendiente de pronunciarse sobre la misma. Estas son algunas de sus frases más sonadas durante el proceso:

“Un jubilado que cobra una pensión no es un ignorante financiero”. Estas fueron las palabras de Miguel Blesa ante las acusaciones de haber estafado y engañado a miles de retirados con las preferentes. “Cada uno de ellos eran responsables de lo que firmaban, de lo que leían o no leían, porque en el folleto y en el tríptico estaba toda la información”, añadió.

“No tengo un euro, tengo todo embargado, me hago yo todas las labores de la casa”. Así describía el banquero a sus amigos, según el diario El Mundo, su situación económica después de que el juez le embargara todos sus bienes. Blesa les decía que no podía hacer frente a la fianza de 16 millones de euros que le había impuesto el magistrado.

“¿Hay alguien capaz de decir que se puede ocultar algo así durante 23 años en una organización con miles de personas y el Banco de España ahí?”. Mientras compartía banquillo con Rodrigo Rato y otros 79 imputados, el expresidente de Caja Madrid trató de mostrar su inocencia ante los delitos de apropiación indebida y administración desleal de los que se le acusaba. Uno de sus principales argumentos era la legalidad y transparencia de las tarjetas black, que el Banco de España conocía, según su versión. “No me planteé la ilegitimidad y había unos servicios que me podían haber advertido de que tal o cual decisión chocaba con los estatutos”, añadió en su defensa.

“Tengo la plena convicción de haber actuado legítimamente”. En ningún momento Miguel Blesa mostró ningún tipo de arrepentimiento o culpabilidad por el uso de las tarjetas B de la entidad de ahorro. Es más, él mismo reconoció que era el responsable de decidir cuánto dinero correspondía a cada poseedor de esas tarjetas. “Yo tomaba la decisión de cuál iba a ser la cuantía de la tarjeta de los consejeros. Había consejeros que formaban parte de comisiones y en atención a eso se fijaba un límite diferente. Lo acordé yo así”. En dicha declaración argumentaba por qué cada consejero tenía una retribución y un límite en su tarjeta diferente.

“En septiembre de 1996, cuando accedo a la presidencia, el director de recursos humanos me retira la tarjeta anterior y me da dos: una de gastos de representación y otra de complemento retributivo”. El ayer fallecido aseguró durante el juicio de las black que cuando él llegó al banco ya existían estas retribuciones y que en ningún momento se planteó que se estuviera cometiendo una ilegalidad. “La primera vez que tuvimos conocimiento de que no se incluían en el certificado ha sido por los escritos de Bankia, todo el mundo creía que estaba incluido”, añadió.

“Lo que pasó en Bankia cuando yo ya no estaba no es cosa mía”. De esta forma se excusaba Miguel Blesa de lo ocurrido en la entidad madrileña en los años posteriores a su despido como presidente de la misma.

"He sufrido mucho en mi vida personal y profesional por Elpidio Silva”. Así de tajante fue el banquero durante el juicio contra el magistrado andaluz.El juez sevillano fue el primero en imputar a Blesa por su gestión en la compra del City National Bank de Florida por Caja Madrid. El magistrado fue condenado a 17 años y medio de inhabilitación por un delito de prevaricación por su instrucción en el caso. El fallecido ingresó dos veces en prisión por orden del juez Silva. 

“Hemos llegado al paroxismo de que dice que yo me dediqué al tráfico de armas con otros ilustres personajes”. Durante el juicio, el magistrado acusó a Blesa, José María Aznar y su yerno, Alejandro Agag, de tener vínculos con el tráfico de armas.

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