Hallan muerto a Miguel Blesa en una finca de caza en Córdoba

El expresidente de Caja Madrid ha fallecido tras un disparo

Blesa no solía transportar sus propias armas, pero en esta ocasión lo hizo

Atlas

Ninguna de las personas de su círculo más cercano, incluidas las tres últimas que hablaron ayer por la mañana con Miguel Blesa minutos antes de que apareciera muerto con un tiro en el pecho, podían prever el desenlace tan trágico del que fuera presidente de Caja Madrid entre 1996 y enero de 2010. Su trágica muerte es el fin del declive de los banqueros que vivieron creyéndose por encima de toda regla. Eran los tiempos de la burbuja económica.

A primeras horas de la mañana (a las 7.50 horas) Blesa fue encontrado muerto con un disparo en el pecho, en lo que todo parece que fue un suicidio, en una finca de Córdoba (Puerto del Toro, en Villanueva del Rey), a la que había llegado de madrugada (sobre las 2.00 horas).

Minutos antes de su muerte, Blesa estuvo desayunando junto con unos amigos con los que iba a salir de cacería, entre los que estaban su amigo Rafael Alcaide, uno de los gestores del coto de caza que hay en la finca, propiedad de la sociedad Las Rozuelas del Valle, que está incluida en el grupo empresarial cordobés Prasa, cuyos regentes eran asesores financieros amigos de Blesa. En un momento, se excusó de la mesa para mover su coche que estaba en la cochera.

Instantes después su amigo oyó un disparo y alertó al guardés de la finca que avisó a los servicios de emergencias. El expresidente de Caja Madrid nunca hasta ayer había transportado sus propias armas para cazar y dejó el número de teléfono de su esposa a un amigo por si tenía que llamarla.

Cuando llegaron los facultativos médicos solo pudieron confirmar su fallecimiento por arma de fuego (una escopeta de caza, su afición favorita). Fuentes de la investigación mantienen que todo indica que ha sido un suicidio, aunque habrá que esperar a los resultados de la autopsia para esclarecer lo sucedido. A mediodía de ayer, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 2 de Peñarroya-Pueblo Nuevo dio orden para el levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto Anatómico Forense de Córdoba.

Le faltaban menos de tres semanas para cumplir los 70 años de edad.

Blesa ha escrito así el final de su caída en desgracia que comenzó en 2013 cuando el juez Elpidio Silva, que investigaba la compra del City National Bank de Florida, le envío a prisión, lo que le convirtió en el primer banquero de la crisis que fue a la cárcel. Comenzaba su gran declive. En febrero fue condenado a seis años de cárcel en el juicio por las tarjetas black. Entonces declaró a Efe que estaba “sereno y confiaba en la justicia”.

Estaba a la espera de la decisión del Tribunal Supremo tras el recurso de casación presentado por la condena de la Audiencia Nacional por apropiación indebida del patrimonio de Caja Madrid al gastar casi medio millón de euros con una tarjeta opaca. La decisión de la Audiencia se esperaba para finales de año.

Está previsto que hoy jueves se realice la autopsia tras su fallecimiento, que ha sorprendido a todos, especialmente a su segunda mujer, Gema Gámez (44 años de edad), con quien llevaba casado tres años y medio (en octubre haría cuatro años).

El expresidente de Caja Madrid estuvo casado antes con María José Portela, madre de su única hija, Cus. El expresidente de Caja Madrid poseía 15 armas y licencia para usarlas, tanto para armas largas y de caza mayor, como de tiro deportivo y escopeta de caza. Blesa, que contó con el apoyo de José María Aznar en 1996 para ascender de consejero a presidente de la segunda caja española, tenía su patrimonio embargado.

El ordenamiento jurídico establece la extinción de la responsabilidad penal como consecuencia del fallecimiento del condenado. No ocurre lo mismo con la responsabilidad civil de la que tendrán que responder los herederos de Miguel Blesa en caso de que se fijen indemnizaciones como consecuencia de sentencias condenatorias.

La Ley de Enjuiciamiento Criminal y el Código Penal contemplan la extinción, tanto de la acción como de la responsabilidad penal en caso de fallecimiento del investigado o condenado en sentencia penal. La responsabilidad civil, sin embargo, se transmite a sus herederos.

Blesa fue condenado el pasado 23 de febrero por la Audiencia Nacional a seis años de prisión, una multa de 109.000 euros y la responsabilidad solidaria de asumir de manera conjunta junto al resto de los condenados del dinero gastado con las tarjetas bajo su mandato como presidente de Caja Madrid, que ascendió a 9,34 millones de euros. La única manera que tienen los herederos del expresidente de Caja Madrid para eludir el pago de las indemnizaciones es la de renunciar a la herencia.

Condena y casos pendientes

Miguel Blesa fue condenado a seis años de cárcel el pasado 23 de febrero por el denominado caso de las tarjetas black por apropiación indebida. La sentencia no se ha ejecutado, puesto que ha sido recurrida. Blesa y también Rodrigo Rato –presidente de Caja Madrid desde enero de 2010 para después serlo de Bankia hasta mayo de 2012– presentaron recursos contra las condenas y las penas de prisión que les impuso la Audiencia Nacional por el uso de las tarjetas opacas al fisco. 

La Audiencia Nacional también había imputado a Blesa en la pieza separada del caso Bankia en la que se investiga a la excúpula de Caja Madrid por las preferentes y ha requerido al Banco de España las agendas de las reuniones que mantuvo con sus directivos entre 2009 y 2010.

Blesa tenía además que volver a sentarse en el banquillo por el caso de los sobresueldos e incentivos ilegales que otorgaron a los altos directivos de la caja desde el año 2008 y que ascendieron a 8,57 millones de euros.

La Audiencia Nacional también pidió que se investigara al expresidente de Caja Madrid para esclarecer si cometió un delito fiscal a través de la empresa Danforth Investments, con sede en Islas Vírgenes Británicas, de la que fue apoderado antes de llegar a la entidad financiera, tras aparecer en los denominados Papeles de Panamá, según Efe.

El caso de las black y su hermano mayor, el de la salida a Bolsa de Bankia, en el que no está imputado Miguel Blesa, fueron impulsados por el partido Unión Progreso y Democracia (UPyD) y pilotados por Andrés Herzog, que hoy sigue al frente de la acusación particular desde la Confederación Sindical de Crédito (CIC). 

Presidencia de la caja madrileña

Miguel Blesa, amigo de José María Aznar, junto al que sacó las oposiciones de Inspección de Hacienda, nacido en Jaén en Linares (Jaén) en 1947, llegó a la presidencia de Caja Madrid en septiembre de 1996, tras la victoria del Partido Popular en las elecciones generales en marzo de ese año. El banquero ostentó ese puesto hasta finales de 2009, en enero de 2010 fue relevado por Rodrigo Rato.  

El pasado mayo, la Audiencia Nacional Fernando Andreu dio por concluida la investigación abierta sobre la salida a Bolsa de Bankia, un lustro de pesquisas sobre si hubo fraude en el debut de la entidad en el parqué, con un auto de transformación que, a falta de escuchar a las partes, da luz verde a la apertura de un juicio oral. Blesa no aparece entre los acusados del caso central, aunque sí en la pieza separada por las preferentes que vendió Caja Madrid en 2009 por 3.000 millones de euros a particulares. 

En mayo de 2013, Miguel Blesa entró en la cárcel tras ser decretada su prisión privisional por el juez Elpidio Silva, en esa ocasión se le impuso una fianza de 2,5 millones de euros que reunió en 24 horas. Pero días más tarde, a inicios de junio de ese año, fue devuelto a la cárcel, pero esa vez sin fianza. Allí permaneció tan solo 15 días después de que la Audiencia Provincial de Madrid desautorizaba la reapertura del caso, realizada en 2010, y entendiera que no había motivo para realizar todas las pruebas posteriores a esa fecha.

Silva fue condenado a 17 años y medio de inhabilitación  por un delito continuado de prevaricación y dos delitos contra la libertad individual por su actuación en las investigaciones que dirigió como titular del Juzgado de Instrucción 9 de Madrid contra Blesa.

Normas