El último rescate bancario de Italia no es tan malo

La próxima vez que un banco italiano se meta en problemas, debería tener más capital para absorber pérdidas

Monte Dei Paschi
Oficina del Monte Dei Paschi en Florencia. REUTERS

El rescate bancario final de Italia no es tan malo como parece. Los contribuyentes inyectan 5.400 millones de euros a Banca Monte dei Paschi di Siena en otro paso atrás de los esfuerzos europeos para arreglar sus problemáticos prestamistas. Sin embargo, los acreedores júnior y los empleados van a conseguir una oferta peor que la que habrían tenido si hubieran evitado el rescate, aunque el Estado podría obtener beneficios.

El banco es el último de los grandes prestamistas italianos en limpiarse. El Gobierno intervino para evitar una resolución usando una laguna de la norma europea. La recapitalización preventiva permite al Estado ayudar si el banco vende los activos malos, fuerza pérdidas en los propietarios de bonos y despide empleados.

Los trabajadores están recibiendo el tratamiento más duro. El plan, aprobado por la CE el 4 de julio, hará que la entidad recorte su plantilla un 20% para 2021 y el sueldo de su consejero delegado, Marco Morelli, será limitado a 466.000 euros, 10 veces el salario medio.

El futuro de los tenedores de bonos es variado. Como antes, los acreedores convertirán sus bonos en capital, pero las condiciones serán peores que las del Gobierno. Un bono institucional estaba operando ayer por debajo del 40%, en torno a la mitad de su nivel del año pasado. Los bonistas minoritarios, sin embargo, serán compensados.

A pesar de lo indeseado que es este capital, el Gobierno va a lograr una ganga. Conseguirá una participación del 70% en un banco que debería tener un capital tangible de 11.500 millones para 2021, cuando la entidad espera lograr unos beneficios antes de impuestos de 1.400 millones. Con un tipo del 50%, el banco logrará un rendimiento de capital de cerca del 9%. Suponiendo un coste de capital del 10%, MPS podría valer cerca de 10.000 millones. En ese caso, la participación del Gobierno valdría 6.700 millones, lo que supondría un rendimiento del 25% de su inversión en tres años.

La mejor noticia es que probablemente este sea el último rescate. La próxima vez que un banco italiano se meta en problemas, debería tener más capital para absorber pérdidas. Así, los contribuyentes no estarán en apuros.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de CincoDías.

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